Pista de atletismo

 

En el caso de la marchista María Guadalupe "Lupita" González Romero, su defensa solicitó ante el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS, por sus siglas en francés) que anule o reduzca considerablemente la sanción de cuatro años que le impuso un tribunal disciplinario por supuesto dopaje.

Guadalupe González es subcampeona olímpica y mundial de 20 km en marcha en los Juegos de Rio 2016, habiendo quedado a dos segundos del título olímpico detrás de la china Liu Hong, mientras que el año siguiente en el Mundial de Londres 2017 estuvo a un solo segundo de la campeona, la también china Jiayu Yang.

Despúes de un estudio de control realizado en octubre del año pasado en el que se obtuvo un examen de orina, los resultados arrojaron que la deportista había consumido trembolona, un esteroide anabolizante que es usado principalmente por los fisiculturistas para aumentar la masa muscular y al mismo tiempo quemar grasa. Este esteroide favorece el rendimiento físico de los atletas debido a que su impacto es cinco veces más potente que la testosterona.

Al ser la trembolona una sustancia prohibida en los Estados Unidos y considerada como una droga Clase III por la DEA que se usa principalmente en el ámbito veterinario, la Unidad de Integridad del Atletismo (UIA) de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, por sus siglas en ingles) determinó en mayo de este año aplicar a la deportista una severa sanción de cuatro años de suspensión, que estará vigente hasta noviembre de 2022, aunque conserva sus medallas internacionales logradas en 2016 y 2017.

Con la suspensión la marchista queda fuera de eventos como los Juegos Panamericanos de Lima 2019, el Campeonato Mundial de Qatar 2019, y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Ante la UIA la deportista argumentó que tuvo que ingerir carne por que se le había diagnosticado anemia que la orilló a atenderse en una clínica del IMSS y que por ello comió carne en lugar de pollo, pescado y carne de pavo.

Sin embargo, la UIA destacó en su decisión que “Para la IAAF, todos los atletas son estrictamente responsables de la presencia de cualquier sustancia prohibida en su cuerpo. Por lo tanto, la IAAF no requiere demostrar intención, falta, negligencia o conocimiento”, por lo que decretaron la suspensión.

La deportista apeló la decisión y el caso se llevó ante el TAS. El argumento de la defensa es que no existe alguna falta, negligencia o intención de haber consumido de forma premeditada trembolona y por las irregularidades en la recolección de su muestra de orinar. Como prueba se presentará el resultado de un polígrafo o detector de mentiras para demostrar que González no miente al afirmar que no consumió de forma deliberada la trembolona.

La medallista olímpica insistirá que la sustancia la ingirió de forma indirecta al consumir carne en la Ciudad de México y abandonará el argumento de que tenía anemia.

También presentará como prueba información proporcionada por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) que indica que la trembolona es una sustancia autorizada en México para la engorda del ganado.

Otra evidencia serán todos los casos de trembolona que han llegado al TAS: los atletas que han tenido esta sustancia en su orina participan en pruebas de velocidad y no de resistencia -como los 20 kilómetros de marcha en los que compite González-, amén de que a todos se les han encontrado otros dos o tres anabólicos además de la tremobolona.

De acuerdo con los abogados, esto demuestra que no tuvo la intención de usar la sustancia para mejorar su rendimiento deportivo y la consumió de forma involuntaria en la carne contaminada.

Además, alegan que en el Formato de Control de Dopaje una de las firmas fue falsificada.

Este caso recuerda el de los seleccionados de futbol mexicanos Guillermo Ochoa, Édgar Dueñas, Francisco Rodríguez, Christian Bermúdez y Antonio Naelson "Sinha" que en 2011 mientras participaban en la Copa Oro se les encontró clembuterol en su organismo, y ellos también alegaron que fue por consumir carne contaminada con ese medicamento.

Meses después, Jiri Dvorak, jefe de los servicios médicos de la FIFA, reveló que 109 jugadores de distintas nacionalidades habían comido carne contaminada con clembuterol durante el Mundial Sub-17 celebrado en México.

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