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Categoría: El Derecho y México
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Imagen de abejas muertas, Greenpeace

Apicultores del municipio de José María Morelos en Quintana Roo han presentado una denuncia en contra del propietario de un terreno que al fumigarlo para sembrar chile habanero, aplicó un plaguicida que mató a las abejas de los apicultores en un radio de cuatro kilómetros de distancia.

Más de 300 colmenas de abejas de 18 apicultores del ejido Candelaria, fueron afectadas. Cada colmena tiene la capacidad para albergar de 50 mil a 80 mil, por lo que se estima que la afectación provocó la muerte a millones de abejas.

La muerte de estas abejas representa para los apicultores importantes pérdidas económicas, pues los volúmenes de miel para la cosecha más cercana, entre octubre y noviembre de este año, se han perdido. Las pérdidas por abejas, cera y miel se estiman en un promedio de dos millones 300 mil pesos, de acuerdo con un cálculo preliminar elaborado por el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible–Península de Yucatán (CCMSS-PY), que junto con jóvenes de los ejidos de Candelaria I y II echaron a andar la iniciativa Desarrollo Inclusivo de la Apicultura en José María Morelos.

Los daños aún siguen cuantificándose, pero, de manera preliminar, el Consejo Civil contabilizó, con ayuda de los apicultores afectados, entre 331 y 335 colmenas de abejas Apis melífera afectados, sin poder determinar la afectación a las abejas silvestres, importantes polinizadores de la selva.

Los empleados del propietario del terreno inicialmente señalaron que el químico usado para la fumigación era fipronil, un químico comercializado bajo la marca Regenet 4SC, altamente tóxico para las abejas. Este compuesto está clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un plaguicida de 'clase II'. Sin embargo, al ver la magnitud de lo sucedido, modificaron su versión inicial y aseguraron que se usó un químico orgánico.

Los apicultores intentaron presentar una denuncia ante el Ministerio Público en José María Morelos, pero la autoridad se negó a aceptarla con los argumentos de que carecen de competencia para intervenir en la muerte de animales; y el otro, que la muerte de abejas no es un delito

Sin embargo, el Código Penal de Quintana Roo incluye un capítulo de los Delitos en Materia de Apicultura y en su artículo 147, fracción II, establece que incurren en ese delito los que “destruyan colmenas, miel, abejas, panales y productos apícolas”.

Finalmente, la denuncia fue admitida y el Ministerio Público tendrá que analizar la situación y recabar evidencias. Además, se establecerán fechas para ampliar las declaraciones de los afectados.

Más información vanguardia.com.mx/

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