Tras la prohibición en el estado de California, Estados Unidos de extraer materiales pétreos, en México la extracción ilegal de arena y piedras usadas como materiales para construcción, se ha desarrollado como un lucrativo negocio para algunos.

Según con un reportaje de la BBC, una tonelada de este material puede valer hasta $200 dólares y se suelen exportar contenedores con valor de hasta $16,000 dólares.

La arena y las piedras extraídas, son, en un 20% de procedencia ilegal, es decir, que quienes hacen estas extracciones carecen de autorizaciones y permisos para hacerlo, pero de acuerdo con Roberto Merino, funcionario de Conagua, el problema para detectar estas ilegalidades radica en la falta de inspectores del organismo.

Aunado a lo anterior, esta situación pone de relieve otro problema que es persistente en la persecución de delitos en nuestro país y que se refiere a las competencias de los diversos organismos y de las autoridades locales y federales.

Por ejemplo, en este caso en particular, Conagua está facultada para inspeccionar ríos y arroyos, pero la verificación de acciones relacionadas con saqueos que puedan dañar el equilibrio ecológico corresponde a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), quien a su vez comparte competencia con las autoridades locales según se trate de zonas federales o locales, por lo que muchas veces estos actos quedan impunes al haber deslinde de responsabilidad de las autoridades.

El Secretario del Medio Ambiente de Baja California menciona que además de lo anterior, el procedimiento establecido por la ley es poco eficaz porque hay que notificar al presunto responsable para que se presente y se le otorgue su garantía de audiencia antes de sancionarlo. Pero muy pocos se presentan y por lo mismo no son sancionados.

Y mientras la sociedad sigue rebasando a las leyes y a la burocracia, la extracción ilegal de pétreos, como otras de las situaciones que aquejan a nuestro país, es un problema que se proyecta hacia el futuro porque se está haciendo un daño ecológico que repercutirá en el corto plazo en menos agua para los campesinos, lo que a su vez generará más pobreza y carestía, enviciando más el círculo.

Fuente BBC Mundo 

 

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