Ayer se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el cual se extingue Luz y Fuerza del Centro que fue creada, al agrupar a varias empresas, como organismo descentralizado el 9 de febrero de 1994.

Los organismos descentralizados son entidades cuyo propósito es ayudar al ejecutivo federal en sus funciones y pertenecen a los que se denomina administración paraestatal o descentralizada frente a la administración pública centralizada a la que pertenecen las secretarías de estado y la Procuraduría General de la República.

Los organismos descentralizados son creados por decreto del Congreso de la Unión, por ejemplo, mediante una ley, o bien por decreto del ejecutivo federal. La hoy extinta Luz y Fuerza del centro fue creada por decreto del ejecutivo el 9 de febrero de 1994 como ya se mencionó. Estos organismos gozan de personalidad jurídica y patrimonio propio con la finalidad de cumplir los fines para los que fueron creados.

La facultad del ejecutivo para extinguir estos organismos descentralizados está en el artículo 16 de la Ley Federal de las Entidades Paraestatales, que señala que el ejecutivo puede extinguir y liquidar aquellos organismos que él creo y que hayan dejado de cumplir sus fines o que su funcionamiento ya no resulte conveniente desde el punto de vista de la economía nacional o del interés público. Es decir, el procedimiento de extinción es igual al de creación por lo que si el organismo fue creado por decreto del ejecutivo se extingue por decreto del ejecutivo. Si el organismo hubiera sido creado mediante una ley, necesitaría que el Congreso de la Unión, mediante el proceso legislativo, abrogara esa ley para así extinguir al organismo.  
 
Tras el decreto de extinción procede la liquidación a cargo del Sistema de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), que pertenece a la Secretaría de Hacienda y crédito Público. Luz y Fuerza del Centro conservará su personalidad jurídica mientras dura el proceso de liquidación para cumplir sus obligaciones frente a terceros y es el SAE quien queda facultado para nombrar depositarios, liquidadores, interventores o administradores para el cumplimiento de su objeto, para lo cual ya se designó a la Comisión Federal de Electricidad como administradora del servicio.

El trámite administrativo para la efectiva liquidación del organismo es todavía largo porque involucra numerosos aspectos como el destino de sus bienes, el cumplimiento de sus obligaciones, la liquidación de sus trabajadores, la posible creación de un fideicomiso para el pago de las jubilaciones y la continua prestación del servicio público, aspectos que iremos analizando más adelante en este espacio.

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