En esta época de crisis, en la que las economías familiares se han visto afectadas y con un panorama aun más desalentador para el próximo año, existen iniciativas que pueden venir a paliar los efectos de esta crisis.

Tal es el caso de la Ley de Ayuda Alimentaria para los Trabajadores, aprobada el pasado 30 de abril de 2009 en la Cámara de Senadores y que fue impulsada por la Senadora María de los Ángeles Moreno.

De aprobarse esta ley en la Cámara de Diputados y ser ratificada por el Ejecutivo, los patrones podrán optar, de manera voluntaria o concertada, por otorgar a sus trabajadores ayuda alimentaria en alguna de las modalidades establecidas en la ley o mediante combinaciones, es decir establecer comedores o convenios con restaurantes u otros establecimientos en donde se consuman directamente alimentos o la aplicación de vales de despensa.

Estos vales no podrán otorgarse en efectivo y son exclusivamente para el consumo de alimentos, eliminando un elemento de controversia, ya que actualmente pueden ser utilizados también para adquirir bienes como son tabaco, alcohol, ropa, etc.

Los patrones que otorguen esta prestación podrán deducirla del Impuesto sobre la Renta y del Impuesto Empresarial a Tasa Única y para el trabajador se considerarán como ingresos exentos.

En todos los casos los establecimientos en donde se haga efectiva la prestación deberán dar a los trabajadores lo que la ley llama una “Dieta correcta”, es decir, completa, equilibrada, saludable, suficiente, variada y adecuada, aspectos que serán definidos por la Secretaría de Salud. 

La medida beneficiará a los trabajadores que podrán ahorrar en consumo de alimentos y que recibirá una alimentación sana.

Los diputados deberán ahora analizarla, a fin de que se vuelva una realidad.

 

Fuente Milenio

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