El Juzgado Octavo de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México declaró inconstitucional el sistema de etiquetado frontal de alimentos y bebidas, por contravenir el derecho fundamental de los consumidores a ser informados de forma comprensible, visible y veraz sobre los productos que ponen en riesgo la salud.

La resolución considera que el mencionado etiquetado es impreciso y en consecuencia impide conocer la cantidad real de azúcar que contienen los productos en perjuicio del consumidor.

En la sentencia se interpretó que el derecho fundamental a la salud de los consumidores, reconocido en el artículo 4º y 28 constitucionales, así como en diversos tratados internacionales, tiene una eficacia reforzada ante el contexto social de emergencia por causa de la epidemia de diabetes y obesidad que vive el país, que es la principal causa de muerte en mexicanos de acuerdo con el reporte del INEGI con más de 90,000 muertes al año.

El etiquetado fue diseñado por Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) y por la Secretaría de Economía, con fundamento en el artículo 25 del Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios, por lo que esa disposición fue declarada inconstitucional.

El juzgador federal destacó que el sistema normativo de etiquetado de COFEPRIS no permite al consumidor identificar cuánta azúcar dañina contiene un producto, ya que en las etiquetas únicamente se muestran los llamados “azúcares totales”, que incluyen el “azúcar intrínseca” y los “azúcares añadidos que resultan dañinos para la salud”; de modo que se oculta el porcentaje del azúcar perjudicial (“azúcares añadidos”) que contiene un producto.

El juez determinó también que el etiquetado parte de una premisa errónea, consistente en que la dieta saludable tolera hasta 3 mil 600 calorías, y esa base se toma en cuenta para calcular el porcentaje de azúcares del producto.

Sin embargo, “la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Salud han establecido que la dieta diaria saludable tolera solamente hasta un máximo de 2000 calorías y esta base es la que debe utilizarse para calcular y mostrar en las etiquetas el porcentaje de azúcares respectivo”.

Así, conforme al criterio de la OMS el consumo máximo de azúcares diario hasta el 10 por ciento de 2000 calorías equivale a 50 gramos ó 200 calorías en azúcares al día, mientras que si ese mismo 10 por ciento de azúcares recomendado se calcula sobre la base de 3600 calorías contemplada en el etiquetado de COFEPRIS ello da lugar a que la cantidad de azúcares diaria resulte de 90 gramos ó 360 calorías, esto “…rebasa por 40 gramos a la recomendación de consumo de la OMS”.

Por tanto, el juez en la sentencia de amparo ordenó que se modifique el sistema de etiquetado frontal de alimentos para que se distinga en forma clara la cantidad específica de azúcares añadidos que podrían resultar dañinos para la salud del consumidor; se indique como base para determinar los “azúcares añadidos” como máximo el 10 por ciento de la ingesta calórica total (2000 calorías), lo que equivale a 50 gramos o 200 calorías diarias; y que en caso de que los alimentos o bebidas rebasen esa cantidad se introduzca una advertencia en el etiquetado frontal de alimentos sobre el riesgo a la salud que existe para niños y adultos por consumir el producto en forma habitual (diabetes/obesidad), por exceder la cantidad diaria recomendada por la OMS a esos efectos.

El juzgador destacó que si bien es verdad que el Estado no debe prohibir los productos y bebidas que elija el consumidor, ello no tiene el alcance de impedir que el Estado exija que las personas sean informadas sobre el contenido veraz de cada producto, así como sobre los posibles riesgos a la salud que implican.

Más información cjf.gob.mx

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