El pasado martes el Senado aprobó reformas a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal para autorizar el uso medicinal de la cannabis sativa, índica y americana o marihuana, y el aprovechamiento industrial del cáñamo.

Así, eliminando del primer párrafo del artículo 237 de la Ley General de Salud, la mención de la cannabis sativa, índica y americana o marihuana, desaparece la prohibición para realizar cualquier acto de los mencionados en el artículo 235 respecto a estos vegetales, es decir, la siembra, cultivo, cosecha, elaboración, preparación, acondicionamiento, adquisición, posesión, comercio, transporte en cualquier forma, prescripción médica, suministro, empleo, uso, consumo y, en general todo acto relacionado con la cannabis sativa, índica y americana o marihuana.

Asimismo, se reclasifica las sustancias activas de la marihuana de “… valor terapéutico escaso o nulo y que, por ser susceptibles de uso indebido o abuso, constituyen un problema especialmente grave para la salud pública” a “tienen algún valor terapéutico, pero constituyen un problema grave para la salud pública”.

Sin embargo, la reforma incluye en la clasificación de las substancias psicotrópicas que “tienen amplios usos terapéuticos y constituyen un problema menor para la salud pública” al cáñamo, pero este no es una sustancia, sino que es el nombre genérico con el que se conoce a la cannabis sativa, que tienen una baja concentración de tetrahidrocannabinol (TCH), sustancia activa de la marihuana. La Ley General de Salud regula substancias y no plantas.

Es posible que la Cámara de Diputados realice una modificación sobre este tema, haciendo referencia expresa al cultivo del cáñamo, que no debe estar sujeto a la misma normatividad que la marihuana, por lo que se debe desregular exclusivamente el THC con concentración igual o inferior a 0.99%.

El senador Manuel Cárdenas Fonseca destacó lo anterior en la discusión ante el pleno señalando que a nivel internacional se reconoce que el cáñamo no tiene efectos psicoactivos y “esta propuesta estaría convirtiendo automáticamente al cannabis no psicoactivo (llamado cáñamo) en un psicotrópico, lo que estaría fuera de todos los parámetros de clasificación mundial”.

Por otra parte, la Secretaría de Salud otorgará autorización para importar derivados farmacológicos de la cannabis sativa, índica y americana o marihuana, y deberá reforzar las acciones en contra del consumo recreacional de la cannabis y diseñar y ejecutar políticas públicas que regulen el uso medicinal de los derivados farmacológicos de la cannabis

Finalmente, la siembra, cultivo o cosecha de plantas de marihuana deja de ser punible cuando estas actividades se lleven a cabo con fines médicos y científicos en los términos y condiciones de la autorización que para tal efecto emita el Ejecutivo Federal.

La reforma se queda muy corta y, pareciera, que sólo es para salir del paso ya que deja muchos temas sin regular y carece de controles o limites. Por ejemplo, no prevé temas como quien proporcionará la semilla, si los usuarios de cannabis terapéutica pueden tener plantas y de ser así, cuántas, entre otros temas. Además de que generaría cierta inestabilidad ya que entra en vigor de inmediato, sin un plazo adecuado para hacer los ajustes necesarios.

Falta la decisión que sobre el tema tome la Cámara de Diputados.


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