El pasado 9 de septiembre, se publicó en el periódico oficial del estado de Nuevo León la nueva Ley de Desarrollo Urbano. Desde que se presentó la iniciativa correspondiente en el Congreso del estado, esta ley ha estado rodeada de controversia por las obligaciones que se pretendía imponer a los constructores en el desarrollo de nuevos fraccionamientos.

Dentro de los temas aprobados en la Ley se contempla una densidad máxima de 150 viviendas por hectárea, mediante desarrollos verticales de vivienda multifamiliar; concurrencia del gobierno estatal y los constructores para el equipamiento educativo en los nuevos desarrollos; se aumenta en ancho de las vialidades principales con un derecho de via de 61 metros mínimo; establecer un Atlas de Riesgo, identificando aquellas zonas que impliquen un peligro para las personas o sus bienes; un derecho de preferencia del estado para adquirir terrenos en zona de reserva, entre otros.

 

Una de las disposiciones a destacar es el artículo 204, que establece en sus fracciones I y II que un lote para vivienda unifamiliar deberá contar con un mínimo de siete metros de frente y una dimensión mínima de 98 metros cuadrados, aunque no establece dimensiones de la construcción.

Para muchos, con esta disposición se pone fin a las minicasitas y empieza a hacerse realidad y regularse adecuadamente el derecho a una vivienda digna y decorosa, previsto en el párrafo quinto del artículo cuarto de la Constitución Política y en concordancia con el artículo segundo de la Ley de Vivienda.

 

Por su parte los constructores se ampararán en contra de esta nueva Ley.

 

miabogadoenlinea.net