Niñas de África

La semana pasada, un comité de parlamentarios del Reino Unido calificó de “escándalo nacional” la falta de protección que han otorgado a las niñas víctimas de mutilación o ablación genital femenina, MGF, ya que hasta el momento ninguna persona ha sido sentenciada por el delito pese a que desde hace 30 años está vigente una ley que sanciona tal actividad.

La mutilación genital femenina o ablación, de acuerdo con la ONU, comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos. Se trata de procedimientos que pueden producir hemorragias graves y problemas urinarios, y más tarde pueden causar quistes, infecciones, infertilidad, complicaciones del parto y aumento del riesgo de muerte del recién nacido.

Se trata de una práctica que viola los derechos humanos de las niñas y mujeres, particularmente del derecho a la salud, a la seguridad y a la integridad física, además del derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y del derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte. Esto independientemente de que se trata de una práctica discriminatoria a las mujeres que es consecuencia de una arraigada desigualdad entre mujeres y hombres.

Si bien se trata de una arraigada costumbre en algunos países de África y de Medio Oriente, en los países occidentales ha sido equiparado con el abuso infantil, como lo explicó Leyla Hussein, activista que lucha en contra de esta práctica en el Reino Unido, para quien una ley específica en la materia no es necesaria pues se puede combatir con la ley vigente sobre abuso infantil.

“No es una práctica cultural, es abuso infantil. Necesitamos dejar de tratarlo como algo nuevo o algo exótico. No lo es. Hasta que esto cambie seguiremos teniendo estas conversaciones otros 30 años”, declaró la activista a los medios británicos.

Organizaciones como las que ella representa fueron las que promovieron la investigación del tema de la MGF por parte de la comisión de miembros del parlamento británico al haber presentado una moción para que el gobierno hiciera más para detener las mutilaciones genitales femeninas en territorio británico.

Además de haber declarado la inacción hacia la MGF un “escándalo nacional”, la comisión parlamentaria emitió varias recomendaciones al gobierno, entre ellas establecer sanciones más estrictas para asegurar que los maestros, trabajadores sociales y personal de salud informen los casos cuando encuentren evidencia de que se ha cometido la mutilación, conforme a las leyes que obligan a informar delitos, en vigencia desde 2015.

Asimismo, recomendaron que los departamentos del gobierno estrechen vínculos para abordar el problema de forma unificada y cohesiva, además de la creación de una Unidad de MGF que establezca mejores vínculos con las fuerzas fronterizas y la policía para poder interceptar a las familias que buscan sacar a sus hijas del país para realizar la ablación genital femenina en otro país.

Por tratarse de un problema grave cuyas consecuencias afectan hoy en día a unos 140 millones de mujeres y niñas, particularmente en África donde se calcula que 92 millones de mujeres y niñas de más de 10 años han sido mutiladas, la ONU declaró el 6 de febrero de cada año como el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina.

Más información theindependent.co.uk

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