Balanza, mazo y birrete

La noche de este lunes, un jurado encontró culpable de nueve imputaciones a la fiscal general del estado de Pennsylvania, Estados Unidos, Kathleen G. Kane, entre ellos perjurio y conspiración delictiva por la filtración de información de un gran jurado y luego haber mentido sobre ello, en un intento de desacreditar a un rival político.

Pese a que se trata de un veredicto de culpabilidad, Kathleen Kane, de 50 años de edad, está libre bajo fianza y sigue ostentando el cargo de fiscal general del estado, pese a haber perdido ya la licencia para ejercer el Derecho.

Se trata de un caso que ha sacudido el sistema judicial de Pennsylvania y que ha costado el cargo a dos jueces de la Suprema Corte estatal y a otros funcionarios de la fiscalía y durante el cual se dieron a conocer obscenos correos electrónicos, rivalidades políticas y filtración de información.

Conocido el veredicto de culpabilidad, y después de una breve reunión con los abogados de ambas partes, la juez Wendy Demchick-Alloy, dijo las siguientes palabras a la acusada: “No habrá absolutamente ninguna represalia en contra de cualquier testigo de este caso, ni por sus propios medios, ni por su propia boca ni su mano, ni instruyendo a alguien a hacer algo”. La juez advirtió a la fiscal general que, de incumplir esta advertencia, procedería a ordenar su detención inmediatamente.

El caso por el que Kathleen Kane fue procesada remite al proceso que se llevó en contra del ex entrenador de la Universidad de Pennsylvania, Jerry Sandusky, acusado y sentenciado por abuso sexual cometido durante años en contra de los alumnos universitarios. Con la promesa de revisar este caso, fue elegida fiscal general en sustitución del fiscal general que llevó este caso, Tom Corbett y del fiscal Frank Fina, a quien Kathleen Kane trató de desacreditar.

Del caso Sandusky no encontró evidencia de interferencia política, pero filtró algunos correos electrónicos obscenos y discriminatorios intercambiados entre los fiscales estatales. La defensa de la fiscal general consideró que el contenido de estos correos era importante, pero la juez limitó la discusión de los mismos, lo que, a juicio de la defensa, los dejó sin poder armar debidamente su caso.

Tras conocer el veredicto de culpabilidad, el gobernador del estado, Tom Wolf, hizo un llamado a Kathleen Kane para que renuncie al cargo, una decisión que al momento de escribir esta nota ella no había tomado.

La juez Demchick-Alloy no ha dictado sentencia todavía, pero expertos aseguran que se impondrá pena de prisión pues tan solo los dos cargos de perjurio implican penas de hasta siete años de prisión cada uno.

Más información nytimes.com

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