Mientras Gustavo Madero confirma en entrevista que la reforma energética aprobada el año pasado no fue suficiente, en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva está pasando al Congreso un paquete de cuatro reformas legislativas en materia de petróleo que de ser aprobadas podrían terminar de posicionar al Brasil como uno de los líderes de las llamadas economías emergentes.

Estos proyectos de ley obedecen a los nuevos hallazgos de reservas petroleras frente a las costas de tres estados brasileños: Río de Janeiro, San Paulo y Espíritu Santo y que prometen ser fuente de millonarios ingresos para el país sudamericano en los próximos años.

En esta nueva legislación que se propone al Congreso se plantean aspectos como la repartición de los ingresos entre los estados que conforman la federación. Lo anterior en vista de que los gobernadores de Espíritu Santo y San Paulo han expresado que el reparto de los ingresos debería ser exclusivamente entre los tres estados frente a cuyas costas están estas reservas petrolíferas, mientras que el gobierno federal planea una repartición equitativa, aunque parece que ganará una tercera propuesta que plantea repartir entre todos, pero otorgar a los tres estados una mayor compensación por tener el petróleo frente a sus costas y por el riesgo de contaminación de la zona por las labores de extracción y conducción del crudo.

Pero la legislación también definirá la participación de la estatal Petrobrás en las tareas de perforación de los nuevos pozos, previéndose que obtenga al menos un 30% de los contratos siendo operador privilegiado. Propone también la creación de una nueva empresa estatal, llamada Petrosal, encargada de la gestión de la explotación submarina. También regularán lo relativo a los niveles de inversión que requerirán las tareas de perforación y extracción, la prospección de los nuevos pozos y la participación que tendrán empresas extranjeras en estas tareas.

En fin, se está creando todo un marco legislativo que permitirá que Brasil se siga posicionando económicamente, no solo en América Latina, sino en el mundo, mientras en México no se ha podido lograr una verdadera reforma energética que permita la perforación y extracción de las reservas petroleras.

Fuente El País

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