Manos pagando dinero

La Corte Suprema de Colombia emitió recientemente un fallo en el que se reconoce que las relaciones extramatrimoniales de largo plazo generan derechos patrimoniales al igual que el matrimonio o las uniones maritales de hecho, que en Derecho mexicano se llaman concubinatos, palabra que en Colombia se refiere a las uniones de “amantes”, motivo de la decisión judicial.

El caso analizado por la Corte fue el de una mujer que trabajó en una finca cafetalera y mantuvo una relación de 12 años con su patrón, propietario de la finca. Ella aseguró que hizo aportes económicos a la unión de la que, además, nació un hijo. Al fallecer el dueño de la finca pidió que se le reconociera que su unión formó una sociedad de hecho, lo que significa que le corresponden derechos patrimoniales.

En el proceso judicial la familia del hombre se opuso y aseguró que, aunque él sí tuvo una relación con la demandante, esta se trató de un caso de “amantes”, ya que nunca abandonó el hogar formal que mantenía con su esposa.

La Corte Suprema concluyó que este caso contenía todos los elementos para considerar que hubo una relación de hecho que generó derechos económicos para la mujer, quien es recolectora de café.

En primer lugar, la Corte estableció que para que estas relaciones se consideren como uniones de hecho, deben ir más allá del aspecto sentimental, es decir, se debe demostrar que hubo aportes económicos mutuos para la unión, generando así una unión de hecho. Es más, la Corte consideró que entre los concubinos a amantes pueden existir sociedades de hecho civiles o comerciales.

En segundo lugar, se establece que la unión no solo se establece para satisfacer necesidades personales, sino que hay “trabajo, ayuda y socorro mutuos”. Se trata de elementos que crean el medio “para facilitar la supervivencia y cumplir las obligaciones de la convivencia en los ámbitos personal y social. De modo tal, las uniones concubinarias igualmente son fuente de un vínculo económico, sujeto a los requisitos de una verdadera sociedad de hecho”.

Por último, quizá en una reflexión controvertida, la Corte Suprema colombiana concluyó que, en este caso, a pesar de que el dueño de la finca mantenía un vínculo matrimonial, “se encontraba perfectamente habilitado para asociarse con la demandante en la forma como lo hizo” ya que “la sociedad de hecho así formada no es universal, sino particular y puede coexistir con otras de una u otra naturaleza”.

En México, la Corte Suprema de Justicia de la Nación también ha reconocido que este tipo de uniones que no son matrimonio ni concubinato, empleando el término conforme a derecho mexicano, generan derechos, en el caso analizado, de pensión alimenticia.

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