La Corte de Casación de Italia absolvió a un inmigrante ucraniano acusado de haber robado de una tienda queso y carnes frías por valor de €4.07, concluyendo que el robo de famélico no necesariamente es un delito. Se trata de un fallo hasta cierto punto novedoso porque raramente la Corte aplica el principio del “estado de necesidad”.
El profesor de derecho penal de la Universidad Luiss, Maurizio Bellacosa, explicó que, tratándose de delitos cometidos por gente pobre, los tribunales suelen clasificar el delito como de menor grado, pero finalmente se trata de conductas sancionadas porque se considera que la pobreza extrema puede ser evitada en Italia debido al sistema de apoyos sociales.
Esta decisión de la Corte de Casación, última instancia, ha sido sorpresiva incluso para la fiscal que llevó el caso en Génova, Valeria Fazio, quien declaró que el caso había sido apelado por el defendido para tratar de reducir la sentencia de primera instancia, aunque, al final, la Corte decidió “no imponer ningún castigo”.
Roman Ostriakov, inmigrante ucraniano, de 30 años, fue denunciado por un consumidor en un supermercado cuando trataba de salir del local comercial con queso y salchicha en su bolsillo después de haber pagado solo unos palitos de pan. El acusado no ejerció violencia pues de haberlo hecho, el delito hubiera recibido mayor sanción.
Por su delito, Roman Ostriakov fue sentenciado por un tribunal de Génova en febrero de 2015 a seis meses de prisión y al pago de una multa de €100. La Corte de Casación concluyó, sin embargo, que “la situación del defendido y las circunstancias bajo las cuales el robo de mercancía ocurrió, prueban que tomó posesión de una pequeña cantidad de alimento de cara a la inmediata y esencial necesidad de nutrimento, actuando, por tanto, en un estado de necesidad”. Por tal motivo, el robo “no constituye un delito”.
Si bien la motivación de la Corte de Casación no se ha dado a conocer en detalle, la sentencia ha generado múltiples opiniones, la mayoría de ellas favorables.
Una de estas opiniones vertidas al New York Times, es la de Gherardo Colombo, ex magistrado de la Corte de Casación, quien opina que la Corte se basó en el principio de que nadie está obligado a lo imposible.
En defensa de la decisión, el ex magistrado añadió: “Bajo la Constitución italiana y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, toda persona tiene el derecho legal a la dignidad”. De esta forma, “si no puedes comer porque no tienes dinero en lo absoluto y no puedes sostenerte sin tomar algo que no te pertenece, en este caso, la ley penal italiana justifica el robo”.
Si bien esta decisión de la Corte de Casación no sienta jurisprudencia y por tanto no es de observancia obligatoria en el poder judicial, podría ser un referente para los futuros casos de robo de famélico en Italia, un país que no se ha terminado de recuperar de la crisis financiera y en el que estadísticas de una asociación de comercio revelan un incremento en los últimos años de robos por hambre.
Más información nytimes.com
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