De forma casi unánime, el Congreso de Nueva Zelanda aprobó la semana pasada una reforma a la ley laboral en la que se prohíben los contratos de cero horas, según los cuales el patrón no adquiere compromiso de dar trabajo al empleado ni éste de tomarlo, pero que obliga al trabajador a estar disponible para cuando el patrón lo requiera. Se trata de contratos muy usuales en el sector de comida rápida, cines, firmas de seguridad y empresas de limpieza no solo en Nueva Zelanda sino en otros países como el Reino Unido.

Las reformas entrarán en vigor el próximo 1 de abril y disponen que a los trabajadores se les debe garantizar un mínimo de horas de trabajo semanales, pudiendo los trabajadores rehusarse a laborar horas extra, sin repercusiones.

“La ley elimina los contratos cero horas al deshacerse de prácticas inequitativas de trabajo en las que los patrones no se comprometen a ninguna hora de trabajo, pero esperan que los empleados estén disponibles cuando sean requeridos sin ser compensados”, declaró el ministro de relaciones de trabajo y seguridad, Michael Woodhouse.

La precariedad de la estabilidad laboral bajo estos contratos fue explicada por Hannah Shelton-Agar, una joven de 23 años empleada por un cine en Auckland, que usualmente trabaja entre 15 y 25 horas a la semana: “Esto va a cambiar las vidas de las personas. Es un alivio para muchas personas que saben que ya no se arriesgarán a llegar al final de la semana con cero dólares. También significa que más trabajadores se sentirán más incluidos en sus lugares de trabajo y valorados por su contribución”.

En el Reino Unido este tipo de contratos han sido cuestionados desde hace algunos años, pero sin que se hayan realizado cambios significativos para asegurar una mayor estabilidad en el empleo.

Por ejemplo, desde 1974, año en que McDonald’s se instaló en el país, ha usado este tipo de contratos y así, en 2013, 82,000 trabajadores de los 92,000 empleados es sus 1,200 restaurantes en el Reino Unido estaban contratados bajo el esquema de cero horas.

Otra empresa que utiliza estos contratos es Subway que en el contrato de los “artistas del sándwich” establece: “La empresa no tiene la obligación de darle trabajo. Sus horas de trabajo no están predeterminadas y serán notificadas sobre bases semanales con la antelación que le sea posible al gerente de su tienda. La empresa tiene el derecho de requerirle que trabaje variadas horas o tiempo extra de vez en cuando”. Por “artista del sándwich” entiende a todos los empleados que no son administrativos.

Mike Treen, líder de un sindicato de trabajadores de Nueva Zelanda, declaró que el cabildeo de la ley fue seguido por varios sindicatos de otros países por lo que es probable que esta victoria no sea solo para los “cientos de miles” de trabajadores neozelandeses, sino que abra la puerta para la paulatina prohibición de este tipo de contratos en otros países.

Más información theguardian.com

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