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Esta semana inició con una mala noticia para Apple, pues la Corte Suprema de los Estados Unidos declinó escuchar el caso que se refiere a la sanción impuesta por la colusión para la venta de e-books, confirmándose la sentencia de primera instancia según la cual la empresa fue encontrada culpable de los cargos.

El caso inició con la investigación realizada por el Departamento de Justicia y la consecuente demanda presentada en 2012 en una corte del Distrito Sur de Nueva York, por colusión entre Apple y cinco casas editoriales, Penguin, Macmillan HarperCollins, Simon & Schuster y Hachette, para ponerse de acuerdo sobre el precio de los eBooks y retirar a los competidores del mercado, particularmente a Amazon.com. La colusión se presentó en torno de la salida al mercado del iPad como dispositivo para leer los e-books.

Las cinco editoriales decidieron resolver sus casos fuera de juicio, pero Apple optó por seguir el proceso judicial argumentando que no habían cometido ninguna actividad ilegal o contraria a la libre competencia ya que de acuerdo con Apple la intención del acuerdo no era sacar a Amazon.com del mercado sino abrir la competencia.

El resultado de este acuerdo fue que Amazon.com se vio obligado a subir los precios de los libros electrónicos que ofrecía pues las editoriales fijaron precios entre $12.99 y $14.99 dólares, de cuya venta Apple obtenía un porcentaje. Con este acuerdo el modelo cambió de uno donde el editor fijaba el precio en lugar del minorista.

En julio de 2013 la juez federal de Manhattan, Denise Cote, falló a favor del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, coincidiendo con los argumentos que señalaban que con este acuerdo Apple violaba la legislación antitrust y anunció que se realizaría un proceso para cuantificar los daños.

Apple presentó una apelación ante la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito, en Nueva York, la que en junio de 2015 sentenció a favor del Departamento de Justicia, confirmando la sentencia de primera instancia y fallando la validez del acuerdo en que Apple se comprometió a pagar 450 millones de dólares por los daños.

Apple pretendía que su caso fuera escuchado por la Suprema Corte pues sostenía que la decisión de la Corte de Apelaciones de mantener la sentencia de primera instancia contradecía un precedente de la Corte además de que podría “congelar la innovación y la toma de riesgos”.

La Suprema Corte consideró, sin embargo, que la decisión tomada era clara y por tanto rechazó conocer el asunto, lo que significa que la sentencia es firme pues ya no admite recurso alguno en contra.

Más información washingtonpost.com

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