Denegación de visa

En una decisión muy comentada, el Tribunal Superior de Tokio, Japón, revirtió una sentencia de primera instancia que condenaba al gobierno japonés a indemnizar a la viuda y madre de Abubakar Awudu Suraj, un inmigrante ghanés que falleció en 2010 cuando oficiales de inmigración lo sometieron durante su deportación.

Abubakar Awudu Suraj fue condenado a ser deportado por haber permanecido en territorio japonés una vez expirada su visa. De esta forma, fue trasladado al aeropuerto internacional de Narita en marzo de 2010. Los oficiales de inmigración que lo acompañaban, ataron sus brazos y piernas, lo amordazaron con una toalla y lo obligaron a inclinarse hacia adelante. Poco después de este sometimiento, Suraj, de 45 años de edad, falleció.

En marzo de 2014, la Corte de Distrito de Tokio ordenó al gobierno japonés a compensar con 5 millones de yenes a la esposa de Suraj, nacional de Japón, y a su madre en Ghana, concluyendo que las autoridades habían actuado haciendo uso excesivo de la fuerza. Esta fue la primera sentencia que condenó al gobierno japonés a compensar por el maltrato a una persona no japonesa.

Sin embargo, ahora el Tribunal Superior de Tokio revierte esta sentencia concluyendo que el gobierno no es responsable por esta muerte. Así, el presidente del panel de jueces, Izumi Takizawa, dijo que el nivel de fuerza física empleada por los oficiales de migración para restringir a Suraj, no fue ilegal e incluso fue “necesaria”.

“El esfuerzo de las autoridades de inmigración para someterlo fue necesario para asegurar que su deportación iría sin problemas”, concluyó el juez Takizawa.

La autopsia reveló que Suraj sufría de una condición cardíaca menor. Originalmente los oficiales de migración atribuyeron su muerte a un ataque cardíaco resultado de esta condición. Sin embargo, el Tribunal Superior de Tokio concluyó que la condición es tan rara que no había forma que las autoridades hubieran podido entrever el fallecimiento.

En 2013 se presentó un caso similar en el Reino Unido, cuando Jimmy Mubenga estaba siendo escoltado en un avión para cumplir con su deportación del Reino Unido. Antes del despegue, este hombre, que tenía 46 años de edad y era padre de tres hijos, trató de escapar de su asiento, pero fue contenido por los tres guardias. Pocos minutos después murió sofocado por la acción del personal de la empresa de seguridad contratada para su deportación y aunque su muerte fue calificada como homicidio, los tres guardias fueron exculpados del homicidio en un caso en el que el juez no fue informado de la investigación de los hechos ni de que se encontraron mensajes racistas en los teléfonos celulares de dos de los guardias. Este caso regresó a tribunales en octubre de 2015 porque una azafata de British Airways pedía compensación por el estrés postraumático que la acción de los guardias de seguridad le ocasionaron.

Conocida la decisión del Tribunal Superior de Tokio, la viuda de Suraj, cuyo nombre se mantiene en anonimato por razones legales, declaró estar consternada. Ella y los demás promoventes de esta acción legal analizarán si proceden con una apelación ante la Suprema Corte.

Más información japantimes.co.jp

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total, con crédito a miabogadoenlinea.net