El 20 de noviembre de 1945 dio inicio el primer proceso penal en contra de 22 nazis acusados de crímenes de guerra, crímenes contra la paz, y por primera vez, crímenes contra la humanidad. La sede del tribunal se ubicó en la ciudad de Núremberg, Alemania, y fue presidido por cuatro jueces del Tribunal Militar Internacional, representando a los cuatro aliados: Estados Unidos, Reino Unido, Unión Soviética y Francia.

Núremberg fue elegida como sede de estos procesos por razones simbólicas pues fue en esa ciudad donde el partido Nazi llevaba a cabo sus concentraciones anuales de propaganda y porque ahí se escribieron las leyes antisemitas.

Los juicios empezaron tan pronto se acabó la guerra para honrar el acuerdo al que llegaron los Aliados antes del final de la misma, cuando en el documento titulado Declaración de las Atrocidades de Alemania en la Europa Ocupada, firmado en Moscú en 1943, prometieron perseguir a los nazis, una vez que fueran derrotados “en los confines extremos de la tierra” para que la justicia fuera servida. Lo anterior pese a que el Reino Unido proponía capturar a los nazis, identificarlos y matarlos, sin necesidad de un proceso previo.

Si bien se procesaron a 22 nazis, solo 21 comparecieron en la sala número 600 de la Corte Regional Nürnberg-Fürth, pues Martin Bormann, parte del círculo íntimo de Hitler, no se presentó a juicio por lo que fue procesado y condenado en ausencia. No fue sino hasta el año de 1972 cuando sus restos fueron hallados en Berlín y de acuerdo con un informe forense el hombre se suicidio en mayo de 1945.

El veredicto de este primer proceso se dictó el 1º de octubre de 1946. En él, doce procesados fueron sentenciados a la muerte, incluyendo al ministro de asuntos interiores de Hitler, Wilhelm Frick, al comandante de la fuerza aérea, Luftwaffe, Hermann Göring y al jefe de las SS, Ernst Kaltenbrunner.

Siete procesados fueron sentenciados a prisión en condenas que fueron desde 15 años hasta cadena perpetua, y tres más fueron absueltos.

El 16 de octubre de 1946 se ejecutaron a los sentenciados a la pena de muerte, salvo a Göring, quien se suicidó en su celda una noche antes, y Bormann de quien se desconocía su paradero.

Un mes después inició el segundo proceso, este en contra de 23 médicos nazis acusados de haber participado en experimentos humanos y de homicidios en masa encubiertos como eutanasia. Después de este proceso se efectuaron otros once juicios hasta el año de 1948.

En 1950 la comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas elaboró los Principios de Núremberg en los que se definieron los crímenes de guerra, crímenes contra la paz y crímenes contra la humanidad, afirmando que quienes los cometían eran personalmente responsables de sus actos.

Entre 1963 y 1965 se efectuaron en Frankfurt los procesos en contra de 22 personas que formaron parte del personal del campo de concentración de Auschwitz, aunque ya previamente se habían procesado a otros miembros del personal de este campo de concentración en Cracovia, Polonia. En total, en estos procesos se enjuiciaron a 789 personas, quienes representaron el doce por ciento de los 6,500 reclutas sobrevivientes de Auschwitz.

Todavía hoy en día se siguen procesando en diferentes tribunales a criminales de guerra nazi. El más reciente en haber sido sentenciado fue Oskar Groening, ex guardia del campo de concentración en Auschwitz, condenado el pasado mes de julio a cuatro años de prisión.

Sin embargo, por la avanzada edad de los acusados, y la destrucción de evidencia en su contra, estos procesos están necesariamente llegando a su fin.

De acuerdo con la abogada especialista en derecho penal internacional, Elise Le Gall, los juicios de Núremberg “fueron la primera piedra angular para combatir la impunidad”, establecidos “con el objetivo de considerar que los delitos que ofenden la conciencia de la humanidad deben ser perseguidos y reprimidos”.

La abogada Le Gall, quien colaboró a principios de este año en el proceso en Senegal en contra del dictador de Chad, Hissene Habré, declaró a la AFP, que Núremberg fue la primera vez que “la responsabilidad penal individual por delitos internacionales como crímenes de guerra”, fue reconocida.

“Ahora parece obvio", añadió la abogada. "Pero fue una revolución, porque el derecho internacional se limitó principalmente a las relaciones entre los estados" antes de 1945.

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