La Sala Primera del Tribunal Supremo de España ha concedido el recurso presentado por una madre para que, en el mejor interés del menor, su apellido sea el primer apellido de su hijo, revirtiendo así las decisiones de dos instancias inferiores que disponían dar prevalencia al apellido paterno.

El caso inició en 2011, cuando no estaba vigente la ley que permite a los padres elegir el orden de los apellidos de sus hijos. Esta ley dispone que en caso de no ponerse de acuerdo el encargado del Registro Civil acuerde el orden de los apellidos atendiendo al interés superior del menor. En este caso el padre presentó una demanda de reconocimiento de paternidad de su hijo nacido en 2009, fuera de matrimonio, y en octubre de 2012 el Juzgado de Primera Instancia Número 10 de Gran Canaria lo concedió y ordenó, en aplicación del artículo 109 del Código Civil, que el niño debía cambiar su nombre e incorporar primero el apellido del padre.

La madre apeló este fallo ante la Audiencia Provincial, la que, sin embargo, confirmó la sentencia de primera instancia por lo que la madre decidió presentar un recurso de casación ante el Supremo Tribunal.

Finalmente la Sala Primera coincidió con los argumentos de la madre y concluyó que la norma del Código Civil que da prioridad al apellido del padre no puede ser interpretada de forma literal "si está en cuestión el interés del menor".

De esta forma, los magistrados concluyen que aunque la Ley del Registro Civil en materia de apellidos no estaba en vigor cuando se dictó la primera sentencia, "la vigencia constitucional de los principios que la inspiran", es decir, el mejor interés del menor, tenían que haberse aplicado a este caso.

El Tribunal consideró que el mejor interés del niño deriva en que al haber nacido en 2009 y haber sido inscrito en el Registro Civil con el apellido de su madre, su identidad personal se fundó en este nombre ya que el padre inició el proceso de reconocimiento de paternidad dos años después de su nacimiento, hasta 2011. Así, se estimó que una vez finalizado el proceso judicial el niño tendrá casi seis años, "un largo período" en el que ha sido conocido "con el nomen primigenio tanto en el ámbito familiar como en el escolar y social".

Durante el proceso de casación la madre argumentó que las dos instancias inferiores habían infringido con sus decisiones "el principio de igualdad y de no discriminación por razón de sexo", señalando que no "tuvieron en cuenta ni su voluntad, ni las circunstancias que han rodeado la vida del menor desde su concepción, ni que el padre fue condenado por un delito de maltrato en la persona de la madre, ni que se trata de un derecho personalísimo que va unido a la imagen o a la voz del menor y que el niño ya se identifica con él".

Así que por el momento este niño se queda con el apellido de su madre en primer lugar. Ya será su decisión al cumplir los 18 años de edad si invierte el orden de sus apellidos, en uso de la facultad dispuesta en el Código Civil que permite estos cambios llegada la mayoría de edad.

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