alianzas matrimoniales

Este miércoles, la Corte Suprema de Japón resolvió dos casos en materia de matrimonio y familia previstos en el Código Civil y que datan de la Era Meiji, entre 1862 y 1912, confirmando la constitucionalidad de que los matrimonios adopten un apellido común para asuntos oficiales y rechazando la prohibición de mujeres de esperar seis meses después del divorcio antes de contraer un nuevo matrimonio.

En febrero de este año la Suprema Corte aceptó revisar ambos casos que habían agotado ya todas las instancias judiciales con decisiones favorables para el estado.

El primer caso se refiere a la constitucionalidad del artículo 750 del Código Civil que dispone que los cónyuges deben adoptar un apellido, sea el del esposo o de la esposa, una vez que han contraído matrimonio.

El caso fue llevado ante la Corte de Distrito de Tokio en mayo de 2013 por cinco personas, dos cónyuges y tres mujeres que continúan usando sus apellidos de solteras una vez casadas, y que pretendían una compensación por daños de 6 millones de yenes, equivalentes a $50,300 dólares. Argumentaban que este artículo contraviene la Constitución pues dicho documento dispone la igualdad para todos y la dignidad de los individuos.

Si bien la Corte de Distrito estuvo de acuerdo con que el nombre de una persona simboliza parte de su personalidad y es un derecho personal, rechazó que la Constitución garantice el derecho de usar diferentes apellidos por los esposos.

Ahora la Suprema Corte conviene en que el usar un apellido común durante el matrimonio “es una costumbre profundamente arraigada” en la sociedad, que “permite que las personas se identifiquen a sí mismas como parte de una familia a los ojos de los demás”, como lo expuso el magistrado presidente, Itsuro Terada.

Aunque el magistrado Terada aceptó que la presión hacia las mujeres de adoptar el apellido del marido puede significar un inconveniente en la vida profesional, e inclusive puede desencadenar conflictos de identidad, concluyó que estas dificultades pueden ser mitigadas ya que las mujeres son libres de usar sus apellidos de solteras en asuntos no oficiales.

La solicitud de compensación solicitada por los promoventes también fue rechazada pues los ministros concluyeron que al permitir la legislación elegir entre el apellido del esposo o de la esposa para utilizar en común, no es una disposición discriminatoria en sí misma.

El segundo caso recurrió la constitucionalidad del artículo 733 del Código Civil que establece un plazo de seis meses a partir de un divorcio durante el cual las mujeres no pueden volver a contraer matrimonio.

Este asunto fue llevado ante la Corte de Distrito de la prefectura de Okayama por una mujer que pedía una compensación por daños de 1.65 millones de yenes, $13,800 dólares estadounidenses, argumentando que tal disposición es contraria al principio de igualdad garantizado en la Constitución.

En octubre de 2012 la Corte de Distrito de Okoyama rechazó la demanda estableciendo que tal periodo se establece para evitar confusiones en cuanto a la paternidad en caso de un posible embarazo, conclusión que fue sostenida por el Tribunal Superior de Okoyama.

En este caso, sin embargo, los magistrados de la Suprema Corte concluyeron que dicha disposición es inconstitucional al imponer una “restricción excesiva” a la libertad de las mujeres. Sin embargo, rechazaron compensar a la promovente.

El magistrado Terada expuso que si el plazo de la restricción se reduce de seis meses a 100 días no habría problema de constitucionalidad en relación con la cláusula del Código Civil que dispone que los hijos nacidos en los primeros 300 días después del divorcio son hijos del ex esposo, mientras que si nacen por lo menos 200 días después del segundo matrimonio se reputan como hijos del nuevo esposo.

Una vez conocida esta decisión, el ministro de justicia de Japón, Mitsuhide Iwaki, declaró que iniciarían el procedimiento para reformar la legislación, resaltando que, al haberse sugerido una reducción de la restricción a 100 días, se informaría a todos los registros civiles del país la nueva regla para permitir un nuevo matrimonio a las mujeres que lo soliciten una vez que haya transcurrido este nuevo plazo desde el divorcio. Lo anterior aún antes de que el cambio en el Código Civil haya sido aprobado.

Más información japantimes.co.jp

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