El Consejo Educativo de Nueva Zelanda decidió absolver de toda responsabilidad a Cheryl-Lyn Porter, una maestra que en 2013 amarró con cinta adhesiva a un alumno de 11 años de edad a su silla en una escuela en la ciudad de Christchurch. Se trata de un caso que ha llamado mucho la atención respecto de la responsabilidad de los maestros en la educación de los niños y que puso de relieve en un informe que se daba prioridad a la protección de los maestros sobre la seguridad de los alumnos.

Derivado de casos como este, la Ley de Educación ha sido reformada para fortalecer y transparentar los procesos disciplinarios de los maestros a fin de mejorar la integridad y responsabilidad de los maestros según Graham Stoop, funcionario del ministerio de educación neozelandés.

De esta forma ahora se establece como criterio para considerar si el comportamiento del maestro es una falta grave si hubo abuso físico o psicológico y si se trató de una conducta única o de un patrón de conducta aunque parezca menor o trivial, teniéndose que remitir al Tribunal Disciplinario todos los casos de mala conducta grave de los profesores.

Anteriormente el procedimiento establecía que si el conflicto no se podía resolver internamente, se presentara queja ante el Consejo Educativo quien reunía la información y evidencia necesaria para presentar a su vez ante el Comité de Evaluación de Quejas, conformado por tres maestros con amplia experiencia y un miembro no perteneciente al magisterio, el que decidía si presentaba o no el caso ante el Tribunal Disciplinario, independientemente de si la mala conducta era grave o no.

Bajo las nuevas reglas, además, los procedimientos se deberán transparentar haciéndose públicos aunque por razones de privacidad los nombres de los maestros implicados no se darán a conocer sino hasta que el caso llegue al Tribunal Disciplinario.

Además, se ha reformado el Consejo Educativo, el cual, para ser eficiente deberá poner a los estudiantes “en el corazón de cada queja”, según lo declaró el profesor de educación de la Universidad de Massey, John O'Neill.

El caso del niño “pegado” a la silla en Christchurch, así como todas las quejas presentadas antes del 1º de julio de 2015, se siguen conforme al procedimiento anterior, lo que significa que se mantiene la decisión de no sancionar a la maestra Cheryl-Lyn Porter, decisión que el Consejo Educativo deberá explicar a los enfadados padres del niño afectado.

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