La excepción confirma la regla y una excepción a la regla de la política de un solo hijo es la que se está haciendo en Shangai, China, no solo al permitir sino al promover a los matrimonios que fueron hijos únicos a tener dos hijos. Eso sí, solo dos hijos y ni uno más.

 

Lo anterior debido a que la población se está volviendo vieja y la carga económica del pago de pensiones y jubilaciones se prevé difícil en algunos años si no se hace un balance de la población.

 

En China la ley es clara en el sentido de que en las ciudades solo se puede tener un hijo y en las zonas rurales dos si es que el primero nació niña. Se trata de una política altamente cuestionada que ha dado lugar a diversas actividades como el aborto forzado, que no es delito en China, hasta la comisión de delitos como el tráfico de infantes.

 

Respecto de este último delito, algunas autoridades chinas, coludidas con los orfanatos, “venden” por $3,000 dólares a las niñas que han nacidos en las zonas rurales de parejas que han roto la ley al tener un hijo no permitido y que no pueden pagar la multa que excede del ingreso anual de las familias rurales. Estas niñas son retiradas de las familias y remitidas a los orfanatos para que sean dadas en adopción. Sin embargo se han detectado actos de corrupción en donde se cobra, no los derechos por el trámite, sino por la niña como si fuera una mercancía.

 

La política china de un solo hijo se estableció a nivel constitucional en 1978 y las autoridades dicen que con ella han prevenido el nacimiento de unas 400 millones de personas. Muchos de los matrimonio recientes son hijos únicos producto de esa ley y es a ellos a quienes se les permitirá tener un segundo hijo. El problema es que muchos de ellos no quieren el segundo hijo y hay quienes tampoco quieren tener hijos en términos generales, obedeciendo a la política restrictiva.

 

Fuente BBC News
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