Una azafata de Japan Airlines, JAP, presentó este miércoles ante la Corte de Distrito de Tokio una demanda en contra de la aerolínea por matahara o acoso por embarazo ya que la aerolínea le ordenó tomar un permiso de ausencia después de que ella solicitara empleo en tierra por el embarazo.

Matahara o acoso por embarazo es el término usado en Japón para referirse a las diferentes acciones que se toman en el trabajo hacia las mujeres que están embarazadas y que incluyen la degradación de nivel, la intimidación por parte de sus colegas o la presión de los jefes para que renuncien. Se trata de un problema corriente que enfrentan las mujeres en este país asiático que sigue estando dominado por los hombres y que ha llevado a que muchas profesionistas decidan no tener hijos, lo que está teniendo un fuerte impacto en la tasa de natalidad.

En este caso en particular, Tomoko Jinno, de 40 años de edad, argumenta que la actitud de la empresa hacia ella es contraria a la ley de igualdad en el empleo que prohíbe un trato discriminatorio hacia los empleados por embarazo, además de que es violatoria de la ley de estándares laborales que dispone que las mujeres embarazadas deben ser reubicadas en puestos de trabajo que no involucren actividad física extenuante.

Tomoko Jinno expuso durante una rueda de prensa su caso. Después de quedar embarazada solicitó a la aerolínea que la reubicara a trabajo en tierra, como está previsto en el sistema laboral de la empresa. Pero en lugar de reubicarla la empresa le ordenó no trabajar el mes siguiente por supuestamente no haber un puesto disponible para ella.

Por lo anterior está solicitando que Japan Airlines le pague 3.4 millones de yenes, equivalentes a $27,000 dólares, por salarios no pagados y por los daños que esta conducta le ocasionó.

Respecto del acoso por embarazo o mahatera, la Suprema Corte de Japón se pronunció en octubre de 2014, facilitando este tipo de demandas. El caso fue presentado por una terapista física que solicitó al hospital donde trabajaba ser reubicada durante su embarazo y que en su lugar fue degradad de puesto.

La Suprema Corte japonesa falló en ese caso que “despedir o maltratar de forma similar a una mujer exclusivamente por razones de embarazo, alumbramiento o por tomar un permiso de maternidad es ilegal y esas decisiones deben ser invalidadas”. Esto fue señalado por la ministra que presidió el caso, Ryuko Sakurai, la tercera mujer en ser nombrada miembro de la Suprema Corte de Japón.

La anterior decisión se fundamentó en la Ley de Igualdad de Oportunidades en el Empleo para Hombres y Mujeres, invocada por Tomoko Jinno en su demanda, que dispone que los patrones están obligados a reubicar a sus empleadas embarazadas a actividades menos demandantes si así lo solicitan, prohibiéndoles el maltrato por razón de dicha solicitud.

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