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El grupo ruso a favor de los Derechos Humanos, Memorial, ha hecho un llamado para que por ministerio de ley se prohíba la glorificación de la figura de José Stalin señalando que los crímenes del dictador no tienen paralelo en la historia del país y que “su escala fue tal que la aparición de su imagen en espacios públicos en cualquier contexto positivo es inaceptable”.

Este llamado se hace en estos días, previo al 9 de mayo cuando se conmemora el Día de la Victoria que este año marca el 70 aniversario de la victoria sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial.

La organización Memorial señala que cada año en el Día de la Victoria hay la intención de desplegar durante los desfiles carteles y posters alusivos a Stalin y a su papel en la derrota del ejército nazi e incluso iniciativas para erigir alguna estatua o monumento.

Así, pese a que la organización no desestima el papel que Stalin jugó en la historia del siglo XX señala que eso no justifica su glorificación pública.

“No nos referimos a sacar a Stalin de la historia…Pero el lugar para un dictador es en las salas de los museos, en los libros y en monografías históricas dentro del contexto de sus acciones, no en las plazas públicas”, señaló el grupo de Derechos Humanos Memorial en un comunicado.

José Stalin gobernó la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas desde 1929 hasta su muerte en 1953. Habiendo tomado el comando del ejército soviético en 1941 ayudó a vencer a los nazis cuatro años después de iniciada la Segunda Guerra Mundial, lo que significó la pérdida de millones de vidas de soldados y civiles soviéticos.

Pero además su gobierno se caracterizó por una fuerte represión hacia sus opositores políticos, lo que resultó también en la muerte de millones de personas, incluida la hambruna a la que sometió a Ucrania durante su gobierno.

Pese a que José Stalin ha sido criticado en Rusia, poco a poco su imagen ha empezado a ser rehabilitada por algunos que lo consideran como un líder “eficiente”.

Incluso su nieto Yevgeny Dzhugashvili demandó a la publicación rusa Novaya Gazeta por supuesta difamación al haber llamado a su abuelo “caníbal sediento de sangre” al analizar la masacre de Katyn ocurrida en 1940 cuando la policía secreta rusa ejecutó a miles de prisioneros polacos y que el gobierno ruso ocultó atribuyéndolo durante cincuenta años a los nazis.

Yevgeny Dzhugashvili, de 79 años de edad, abogado, ex procurador y ex miembro de la Duma del Estado de Rusia, tras haber perdido su caso ante tribunales rusos, llevó su demanda ante la Corte Europea de Derechos Humanos, tribunal que en enero de este año falló en su contra al resolver de forma unánime que Stalin “inevitablemente permanece abierto al escrutinio y crítica pública”, estableciendo la distinción entre el derecho a la privacidad y la legítima crítica a las figuras históricas.

Más información Moscow Times

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