En la ciudad de San Juan, Argentina, una mujer de 39 años fue detenida e interrogada por un juez después de que se presentara una denuncia en su contra por calumnias tras haber publicado en su perfil de Facebook la fotografía de un hombre a quien acusó de ser un posible secuestrador de niños.

El hombre es un albañil de 45 años, desempleado, que el día en que le tomaron la fotografía estacionó su vehículo frente a la entrada de un colegio privado en San Juan mientras esperaba a su hermano que hacía unas diligencias.

Andrea Femía, la mujer detenida, recibió la fotografía por WhatsApp y decidió compartirla en su perfil de Facebook señalando al hombre, padre de cinco hijos, de ser un posible secuestrador de niños. Como es de esperarse, la fotografía empezó a ser compartida en la red social cientos de veces.

Tras descubrir los hechos, el aludido encontró el perfil de origen de la noticia en Facebook y presentó su denuncia con fundamento en el Código de Faltas que en su artículo 113 sanciona “al que en lugar público o por medio de teléfonos o redes informáticas profiera insultos o cause molestias”.

Detenida por la policía, Andrea Femía declaró que hizo “lo que todas las personas hicieron” y que tras recibir la fotografía la compartió en Facebook “sin constatar si lo que se decía era verdad”.

Quizá en un intento por evadir su responsabilidad y adjudicar la culpa a su denunciante, Andrea Femía declaró a un diario local “No lo conozco a ese señor ni lo persigo, pero me han perjudicado mucho con lo que se ha dicho”.

Sin embargo el verdadero perjudicado fue este hombre quien dice que le da vergüenza salir a la calle: "Me miran raro mis vecinos o la gente que sabe que vivo acá. No me dan ganas ni de ir a comprar cigarrillos al kiosco del barrio por ese motivo. En mi vida he tenido un problema así y encontrarme en una situación injusta como ésta me pone mal".

Hablando desde su experiencia, este hombre nos recordó un principio esencial de convivencia: "No hay que juzgar a la gente por su apariencia, porque pueden causarle un daño muy grande a una familia".

Un caso claro para todos los que estamos acostumbrados a dar RT o a compartir “noticias” en los perfiles sociales, sin constatar si lo que se dice es verdad o una gran calumnia. Quizá aprendamos a no hacerlo hasta que nos enfrentemos a la justicia por hacerlo o hasta que los calumniados seamos nosotros.

Más información Clarin.com

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