Después de las elecciones de Kenia del 2007, el país entró en una especie de guerra civil que amenazó con dividir a la otrora pacífica nación y que culminó con un acuerdo de un gobierno de coalición en el que intervino la ONU a través de su secretario general de ese momento Kofi Annan.

 

Pero en ese conflicto se calcula que unas 1,500 personas fueron asesinadas y cientos de miles fueron desplazadas por lo que se convino en el acuerdo tomado que se implementaría un tribunal para procesar a todas aquellas personas responsables de estos lamentables sucesos y de esta manera se ha fijado julio del 2010 como la fecha límite implementar dicho tribunal, en acuerdo con la Corte Penal Internacional.

 

Coinciden estas acciones con las observaciones que en mese pasados se realizaron al gobierno de Kenia sobre la actuación de su procurador general y de la policía que ha actuado como escuadrones de la muerte.

 

En cuanto a la investigaciones de crímenes en Sudán, los fiscales del caso han apelado la decisión de los jueces la Corte Penal Internacional de no juzgar al presidente de esa nación Omar al-Bashir con el cargo de genocidio, presentando pruebas sobre la muerte de más de 300,000 personas de diferentes etnias en los conflictos de Darfur, que es una región sudanesa.

 

Pese a no acusar de genocidio al presidente sudanés, los jueces decidieron emitir una orden de arresto en su contra por crímenes contra la humanidad que hasta la fecha no ha podido ser cumplida. Las naciones africanas alegan que han solicitado a la Corte la dilación del juicio y que al no haber sido aceptada su moción se encuentran incapacitadas de ayudar en la orden de arresto.

 

Omar al-Bashir, por supuesto, ha negado los cargos, pero no ha salido de su país o de los países vecinos por que en caso de hacerlo puede ser detenido.  

Fuente CNN.com y BBC News

 

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