Este lunes iniciaron en Australia las audiencias de una acción colectiva que representa a 2000 australianos en contra de las empresas DePuy y Johnson & Johnson, productor y distribuidor del implante de cadera ASR.

Este implante fue retirado del mercado australiano en 2009 por Johnson & Johnson que en 1988 adquirió a DePuy que es una franquicia de empresas ortopédicas y de neurocirugía, y en 2010 emitió una alerta. Lo anterior porque decenas de pacientes en todo el mundo tuvieron que someterse a cirugías para remover los implantes después de que sufrieron complicaciones como dolor crónico, infecciones, envenenamiento de la sangre, problemas cardíacos y fatiga.

De acuerdo con el Registro Nacional de Reemplazo de Articulaciones de la Asociación Ortopédica Australiana, entre 2003 y 2009 más de 5,000 implantes ASR de DuPuy fueron quirúrgicamente implantados en Australia.

Pese a que los pacientes estuvieron negociando durante meses en un proceso de mediación con las empresas, no lograron llegar a un arreglo satisfactorio pues los pacientes no sintieron que la cantidad ofrecida por la empresa fuera suficiente compensación por el dolor y sufrimiento que han pasado. Por ello es que el asunto ha llegado a juicio.

Durante su alegato de apertura el abogado de los demandantes, John Sheahan, dijo que estos implantes habían sido un fracaso médico y comercial pues los implantes que se habían tenido que remover alcanzaban una tasa del 39 por ciento.

Explicó que DuPuy no había realizado estudios clínicos “y en su lugar utilizó a los pacientes, sin saberlo” y, de acuerdo con el abogado, la empresa conocía desde mediados de 2005 los problemas que se estaban presentado con los implantes pero que hicieron poco al respecto.

DuPuy y Johnson & Johnson se defienden señalando que estos artefactos no son más susceptibles al desgaste que otros similares y aseguran que los mismos fueron diseñados hábil y cuidadosamente y que se revisó sobre cualquier peligro previsible.

A pacientes de estos implantes que demandaron individualmente en los Estados Unidos se les han otorgado compensaciones millonarias y es quizá lo que esperan los pacientes australianos. Sin embargo conforme a las leyes de Nueva Gales del Sur, donde se está litigando el asunto, este tipo de compensaciones tan elevadas son virtualmente imposibles de acuerdo con expertos.

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