Ante el Tribunal Superior de California, en una corte de Los Ángeles, se presentó el pasado 13 de febrero la sexta demanda en contra de Bikram Choudhury, un instructor de Yoga de 69 años de edad, creador del método Bikram de yoga que propone realizar 26 posturas de yoga durante 90 minutos en salones cerrados ambientados a 40 grados centígrados, y que es propietario de la Universidad de Yoga en India y de una franquicia con más de 600 salas de yoga.

Esta nueva demanda fue presentada por Jill Lawler, una mujer de 26 años originaria de Vancouver, Canadá, quien expone que fue “repetidamente asaltada sexualmente, acosada y violada” durante el programa de nueve semanas que tomó para convertirse en instructora.

De acuerdo con los documentos presentados ante la corte, Jill Lawler fue aceptada al programa cuando tenía 18 años, después de haberse hecho una excepción pues la edad mínima para recibir el entrenamiento es de 21 años.

Declara que las insinuaciones sexuales iniciaron cuando le ordenaron masajear los pies del gurú por las noches mientras veía películas de Bollywood, hasta que un día la violó en su cuarto de hotel, habiendo sido esa la primera vez.

La víctima declara que no dijo nada sobre este hecho porque Choudhury repetía frases como “conozco a toda la policía” o “quien no me escucha se muere”.

Conocida esta demanda los abogados del Choudhury emitieron una declaración en la que niegan que su cliente haya abusado sexualmente de las mujeres que lo están demandando.

“El señor Choudhury y la Universidad de Yoga está decepcionadas de que estas mujeres hayan presentado terribles acusaciones aparentemente para explotar el sistema legal y obtener una ganancia financiera”, declaran en el comunicado. “Sus reclamos son falsos, innecesariamente avergüenzan a la Comunidad de Yoga, y deshonran los beneficios de salud y espirituales que el Bikram Yoga ha llevado a las vidas de millones de practicantes en todo el mundo”.

La primera demanda por acoso sexual fue presentada también en Los Ángeles por Sarah Baughn, una mujer de 29 años que durante años estuvo cercana al maestro de yoga, tratando de separar al hombre de una práctica que le había dado estabilidad financiera y emocional.

Sarah Baughn, al igual que Jill Lawler, declaró que no había denunciado antes por temor a Choudhury, quien se llamaba a sí mismo “el yogi de la mafia”. El juicio en el caso de Sarah Baughn iniciará el próximo mes de agosto.

Las seis mujeres están siendo representadas por la abogada Mary Shea Hagebols.

No es la primera acusación de este tipo que se presenta en contra de maestros de yoga. En 2012 se presentaron varias acusaciones por acoso sexual en contra de John Friend, fundador de escuelas de yoga de la corriente denominada por él como Anusara y cuya filosofía es alinear al espíritu con la divinidad y el flujo de la gracia.

Y a esta lista se agregan otros nombres como el Swami Mutkananda y el Swami Satchinanda.

Para William J. Broad, autor del libro La Ciencia del Yoga: Riesgos y Recompensas, no es de extrañarse la relación entre la práctica del yoga, particularmente del Hatha, y los escándalos sexuales ya que este tipo de yoga tiene sus orígenes en el tantra, una práctica de la India que buscaba fusionar los aspectos masculino y femenino del cosmos en un estado de conciencia y que aconsejaba a sus seguidores practicar vigorosamente el acto sexual.

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