Símbolos de salud

El Instituto de Investigación y Políticas Públicas, IPPR por sus siglas en inglés, está demandando al gobierno de Uganda por lo que ha sido calificado como la primera demanda de interés público presentada en contra de la “fuga de cerebros”, particularmente de especialistas del sector salud.

El IPPR presentó su demanda el pasado mes de diciembre en contra de los planes del gobierno ugandés de “exportar” a por lo menos 241 médicos a Trinidad y Tobago, como parte de una petición de la nación caribeña para fortalecer su sector salud.

Sin embargo en Uganda los servicios médicos están tan saturados que las muertes por negligencia médica y por falta de atención son muy comunes y la organización asegura que si se pierde más personal médico calificado más personas morirán innecesariamente.

La demanda fue presentada ante el Tribunal Superior en Kampala y en ella el IPPR asegura que el reclutamiento gubernamental de profesionistas del sector salud para trabajar para otro gobierno es violatorio del derecho constitucional de los ugandeses de acceso a servicios básicos de salud.

Esta semana se celebrará la audiencia en la que el grupo pide que se ordene la suspensión de la inminente “exportación” de los trabajadores.

“Miles de personas morirán, miles ya mueren”, declaró sobre este tema Justinian Kateera, director del IPPR, señalando que actualmente un promedio de 16 mujeres muere por complicaciones de parto, situación que se agravará si continúa el previsto un éxodo de parteras. Incluso exponen que Trinidad y Tobago tiene una proporción de doctores-paciente 12 veces más alta que Uganda.

De acuerdo con un estudio publicado en 2012 por el British Medical Journal, en Uganda hay menos de 5,000 doctores para 35 millones de habitantes, con 50 especialistas que se han ido en búsqueda de mejores oportunidades en el extranjero durante la década pasada y varios graduados que también prefieren buscar trabajo en otros países.

“Nuestros sistemas de salud son débiles por nuestra inhabilidad de retener a los médicos”, declaró Justinian Kateera agregando que este caso “sentará jurisprudencia en un asunto que ha afectado a África durante años, como lo ha revelado recientemente la epidemia de ébola”. Un problema que afecta a otros países como Ghana, Malawi, Zimbawe, Zambia y Sudáfrica.

La lista previa de profesionistas que podrían marcharse a Trinidad y Tobago incluye enfermeras y parteras, así como anestesiólogos, psiquiatras, oftalmólogos, radiólogos, ginecólogos, pediatras, patólogos y cirujanos e incluso a uno de los tres neurocirujanos que hay en el país.

El éxodo de profesionistas se debe en gran parte a que los servicios están saturados de pacientes y los profesionistas están mal pagados. Una enfermera, por ejemplo, recibe un salario mensual de $245 dólares, el cual, además, no es pagado a tiempo. En Uganda el ingreso per cápita es de $572 dólares, lo que contrasta con los sueldos de los miembros del parlamento de $6,000 dólares mensuales.

Si bien el gobierno no ha dado a conocer los sueldos que los profesionistas de la salud recibirán en Trinidad y Tobago, se supone que será un sueldo mucho mayor que el que reciben en su país y que incluirá beneficios como vivienda gratuita.

Frente a esta demanda el procurador general de Uganda ha declarado que el programa es parte del derecho constitucional de los trabajadores de buscar un empleo mejor remunerado en cualquier lugar.

Se espera que durante este proceso testifiquen numerosos ugandeses que han perdido familiares por falta de atención médica o negligencia debido a la saturación de los sistemas de salud tanto públicos como privados.

Más información Africa Review

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