El domingo pasado la empresa canadiense de comunicaciones CBC despidió a Jian Ghomeshi, un reconocido locutor de radio, después de que conocieron “información” reciente que les “impedía” continuar con la relación laboral con el locutor, generando un debate sobre si un patrón puede despedir a un trabajador por lo que hace en su vida privada.

En este caso Jian Ghomeshi fue señalado por tres mujeres de haber sido físicamente violento con ellas, sin su consentimiento, mientras que una cuarta mujer, trabajadora también de CBC declaró haber recibido una propuesta indecorosa por parte del locutor. Ninguna de ellas, sin embargo, ha presentado denuncia en su contra.

Frente a estos señalamientos Ghomeshi escribió en su perfil de Facebook que el despido se debía al “riesgo de que su vida sexual privada se hiciera pública como resultado de una campaña de alegatos falsos impulsada por una ex novia abandonada y en escritor freelancer” y aclaró que no es inusual para él involucrarse en “formas aventuradas de sexo que incluyen juegos de roles, dominación y sumisión”, pero siempre que sea consensual.

Frente a este despido Jian Ghomeshi demandó a la CBC por difamación y por abuso de confianza, pidiendo una compensación por $55 millones de dólares canadienses.

Este despido ha desatado el debate en Canadá pues muchos se preguntan si lo que se hace en la vida privada puede ser causal de despido. Así, abogados expertos en derecho laboral canadiense han respondido que en realidad cualquiera puede ser despedido por cualquier razón, aunque bajo el derecho común los patrones deben dar el aviso con tiempo razonable e incluso hacer los pagos por terminación de la relación laboral.

Los abogados explican que muchos patrones tienen estrictos códigos de conducta que sus empleados se comprometen a seguir cuando son contratados, de manera que si en su vida privada hacen algo que comprometa la imagen o la marca de la empresa, existe el derecho de terminar esa relación laboral. Igual sucede cuando se trata de empleados sindicalizados.

En Canadá los tribunales han establecido en ciertos casos que se trata de despidos justificados, como en el caso en que un hombre fue despedido por descargar pornografía infantil en su casa, en su computadora, pero que al haberse presentado cargos en su contra la empresa lo despidió por haber dañado su imagen pública.

El abogado experto en derecho laboral David Whitten señala que no necesariamente se deben presentar imputaciones penales en contra del empleado para que el despido sea considerado justificado por las autoridades, aunque tampoco puede ser por algo que al patrón simplemente no le parece ya que el patrón debe demostrar que la actividad del empleado le ocasionó daño. Así, en un caso en que un empleado fue acusado de violencia doméstica, el árbitro que revisó el despido ordenó su reinstalación porque dichos cargos no afectaron de forma alguna al patrón.

Si bien es poco probable que por lo que ocurre en las habitaciones de los empleados, éstos sean despedidos, los abogados recuerdan que en esta época en que todo se hace público a través de Internet es necesario ser precavidos con lo que se hace, con las imágenes que se toman de lo que se hace y con lo que se comparte con los “amigos” en las redes sociales porque en muchos casos esas actividades de la vida privada sí pueden ser causal de despido.

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