En la Gran Bretaña se acaba de presentar una demanda que trae el pasado hacia el presente y cuenta una historia que mucha gente no conocía sobre tortura y humillación cometido por las fuerzas británicas a mediados del siglo pasado.

 

La demanda la introducen cuatro kenianos de la tribu Mau Mau que en las década de 1950 inició una revuelta que en un inicio buscaba recuperar tierras de manos de los pobladores británicos pero que desembocó en la lucha por la independencia de Kenia y en la muerte de más de 11 mil kenianos y unos 100 europeos.

 

Los hoy demandantes acusan directamente al gobierno británico de los actos de tortura, vejación y humillación que se cometieron contra ellos en campos de detención británicos. Una mujer acusa de haber sido violada y uno de los hombres de haber sido castrado mientras estuvo detenido.

 

El bufete que representa a estas personas aseguró que la demanda no se trata de dinero sino de resarcir el daño moral, ya que los demandantes aseguran que nada quitará las cicatrices físicas y emocionales que sufrieron, pero que una disculpa será de suficiente ayuda.

 

El gobierno británico desearía que en efecto la demanda no se tratara de dinero porque de ser encontrados culpables, tendrían que resarcir con millones de libras no solo a los demandantes sino a cientos de sobrevivientes del movimiento que tendrían la capacidad de reclamar la reparación del daño.

 

Los expertos dudan, sin embargo, que el gobierno sea declarado culpable, en primer lugar porque se eximirán de culpa al mencionar que su responsabilidad legal pasó al gobierno de Kenia con la independencia en 1963, pero también porque pese a que se declare responsabilidad británica, probablemente no sea del gobierno en si sino de los individuos que particularmente perpetraron los hechos.

 

La demanda se introdujo el lunes de esta semana por lo que el gobierno no ha tenido tiempo de presentar sus argumentos, pero se trata de un caso que está despertando apasionados debates en Inglaterra que pueden llevar incluso a casos de discriminación de unos contra otros, por lo que aunque no se pretenda, se trata de un caso que estará muy politizado.

 

Fuente Times on Line

 

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