El viernes de la semana pasada la Suprema Corte de Canadá rechazó la petición de Stephan Hashemi de demandar ante tribunales canadienses al gobierno de Irán por la detención, tortura y muerte de su madre, la fotógrafa Zahra Kazemi, fallecida en 2003.

Con 6 opiniones a favor y una en contra, los magistrados de la Corte coincidieron en que conforme a la Ley de Inmunidad Soberana, las cortes canadienses carecen de jurisdicción en casos contra gobiernos extranjeros. Señalaron que pese a que esta ley de 1982 dispone algunas excepciones como en el caso de terrorismo, casos de tortura y violaciones a los derechos humanos no están contemplados como excepción.

Pese a que Canadá no tiene relaciones diplomáticas con Irán desde 2012, en este caso los abogados del estado apoyaron la posición de Irán argumentando que la Ley de Inmunidad Soberana no fue creada con la intención de hacer excepciones para demandas civiles en casos de tortura o violaciones a los derechos humanos cometidos fuera del territorio de Canadá y señalaron que de permitirse este tipo de demandas la Corte estaría permitiendo que una demanda modificara a la ley lo que tendría un fuerte impacto en las relaciones internacionales además de que daría pie a demandas contra Canadá en otros países.

Los magistrados de la Suprema Corte estuvieron de acuerdo con este punto de vista y señalaron que permitir este tipo de demandas civiles de resarcimiento del daño corresponde al Parlamento mediante la reforma de la legislación y no al poder judicial el cual debe sujetarse a lo establecido en las leyes.

Durante la discusión del tema, sin embargo, todos estuvieron de acuerdo en la dificultad que planeta conciliar la legislación federal vigente y las obligaciones adquiridas por el estado canadiense en la Convención de la Naciones Unidas contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes.

En este caso, la fotógrafa Zahra Kazemi, nacida en Irán con nacionalidad canadiense, se encontraba en Irán en junio de 2003 a la salida de la prisión de Evin en Teherán fotografiando personas cuando, de acuerdo con su hijo, fue detenida, golpeada brutalmente y abusada sexualmente. Falleció 18 días después debido a la gravedad de las lesiones.

Stephan Hashemi, su único hijo, expuso en su caso que era el deber de la Suprema Corte interpretar la legislación canadiense conforme a la Constitución de 1960 que otorga el derecho de audiencia y a la Carta de Derechos de 1982 que garantiza los derechos de seguridad y de acceso a la justicia.

Sus abogados expusieron que Hashemi ha sufrido considerables daños psicológicos no solo por el fallecimiento de su madre sino porque se le ha negado el derecho de reclamar justicia de Irán. Basado en lo anterior el caso se centró en exponer como inconstitucional la ley canadiense que niega en estos casos el derecho de obtener un resarcimiento civil.

En esta demanda Stephan Hashemi, quien tenía 26 años al morir su madre, pedía de Irán, de su líder supremo, el Ayatolá Sayyid Ali Jamenei, y de dos funcionarios, Saeed Mortazavi y Mohammad Bakhsh, un resarcimiento por $17 millones de dólares canadienses.

Más información The Star

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