Redoblan esfuerzos contra la cacería de elefantes y rinocerontes

La Organización Policial Internacional, INTERPOL, anunció que un equipo especializado en delitos relacionados con el medio ambiente empezará a trabajar en Kenia y a cooperar cercanamente con las autoridades de ese país para aumentar el intercambio de información y apoyar el análisis de inteligencia en materia de delitos ambientales, específicamente los relacionados con la vida silvestre.

Este equipo fue formado por la Unidad de Seguridad Ambiental de INTERPOL, cuyas oficinas centrales se localizan en Lyon, Francia, y en Namibia se ocupará de delitos relacionados con el tráfico ilegal de marfil, un serio problema que enfrenta el país relacionado con la cacería ilegal de elefantes y rinocerontes. El equipo tendrá la capacidad de presentar proyectos e iniciativas y de crear una red regional para la protección ambiental.

El equipo conformado en Kenia funcionará como una extensión de la Unidad de Seguridad Ambiental como parte del Proyecto Wisdom que combate precisamente la cacería ilegal de elefantes y rinocerontes y el tráfico ilegal de marfil. Se trata de un proyecto que está fundado por la Fundación Wildcat.

La cacería ilegal de elefantes, muy apreciados por el marfil, es un grave delito sobre el que se ha llamado la atención en repetidas ocasiones. Así, el año pasado el director ejecutivo de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, UNODC, Yuri Fedotov, pidió redoblar los esfuerzos de cada nación para combatir a las organizaciones criminales dedicadas a estas actividades delictivas: “Los cazadores furtivos y otros criminales están llevando al borde de la extinción a elefantes, rinocerontes, tigres y otras muchas especies en todo el mundo”, señaló. “Estos delincuentes están destruyendo la subsistencia local, alterando ecosistemas frágiles y obstaculizando el desarrollo social y económico”.

En julio de 2012 esa oficina de la ONU dio a conocer que el tráfico de marfil de colmillos de elefante, cuernos de rinocerontes y partes de tigres de África y Asia produce $75 mil millones de dólares al año.

En este tenor, desde hace dos años, cuando se denunció a Togo como el principal centro de exportación de colmillos de elefante, el gobierno de ese país africano ha emprendido serias acciones para terminar con este comercio ilegal. Una de ellas es la utilización de pruebas de ADN para determinar el origen de los colmillos que son decomisados y poder alertar a los países donde ocurre la cacería ilegal de elefantes y actuar en conjunto para evitarla.

El comercio de marfil quedó prohibido en 1989 bajo la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, CITES, que es un acuerdo internacional concertado entre los gobiernos con la finalidad velar por que el comercio internacional de especímenes de animales y plantas silvestres no constituya una amenaza para su supervivencia.

Por su parte, los cuernos de rinocerontes son muy apreciados en China y en otros países asiáticos, donde cada cuerno puede tener un valor de hasta $200,000 dólares, ya que hechos polvo se utilizan como afrodisíacos y para el tratamiento de diversos tipos de cáncer, llegando a tener un precio de $98,000 dólares el kilo de polvo, alcanzando un valor en el mercado más alto que el oro, la heroína o la cocaína.

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