El viernes de la semana se dio a conocer la sentencia de tres años y medio prisión impuesta al británico Sam Tree, de 68 años de edad, encontrado culpable de fraude en agosto de este año por la fabricación y venta del aparato Alpha 6 como un supuesto detector de drogas, explosivos y hasta de personas desaparecidas.

El Alpha 6 es uno de los muchos aparatos que fueron creados y vendidos por distintas personas como supuestos detectores de drogas. Otro de ellos fue el ADE651, un dispositivo que supuestamente podía detectar explosivos a una distancia de mil metros bajo tierra, agua o aire y por el que su “creador” Jim McCormick fue sentenciado por fraude en mayo de 2013.

En México conocimos de estos aparatos por el GT200 o “detector molecular”, adquirido por el gobierno de México, el cual funcionaba por el principio de la radiestesia, la cual se considera una pseudociencia, que se basa en la afirmación de que los estímulos eléctricos, electromagnéticos, magnetismos y radiaciones de un cuerpo emisor pueden ser percibidos y, en ocasiones, manejados por una persona por medio de artefactos sencillos mantenidos en suspensión inestable como un péndulo, varillas "L", o una horquilla, o en este caso, una antena, que amplifican la capacidad de magneto recepción del ser humano. Por una detención realizada con este aparato, la Suprema Corte conoció de los casos en que se presentaba como evidencia los resultados obtenidos por el fraudulento dispositivo.

El asunto de estos aparatos también fue investigado por la unidad anticorrupción internacional británica ya que el gobierno mexicano no fue el único en haber sido defraudado al comprar estos dispositivos, pues países como Irak y Kenia también los compraron y utilizaron en operativos antidrogas y para detectar explosivos.

En el caso del Alpha 6, Sam Tree y su esposa fabricaban los dispositivos en el jardín de su casa en Dunstable, condado de Bedfordshire, Inglaterra, y consistían en una caja de plástico y una antena que eran vendidos individualmente por unos $2,000 dólares. Según el instructivo, la energía estática movía la antena cuando encontraba lo que se buscaba, lo que incluía personas. Para incrementar sus ventas incluían una fotografía de Madeleine McCann, la niña británica que en 2007 desapareció del departamento donde la familia estaba alojada en Praia da Luz en Portugal.

La esposa de Sam Tree, Joan Tree, de 62 años de edad, también fue encontrada culpable de fraude y sentenciada a dos años de prisión suspendida por dos años y a 500 horas de servicio comunitario.

Durante su proceso, la detective Joanne Law declaró: “Sam y Joan Tree son criminales que pusieron vidas en riesgo cuando eligieron vender detectores fabricados para supuestamente localizar cualquier cosa, desde explosivos escondidos hasta personas perdidas. La realidad de estos aparatos es que son absolutamente inútiles y ponen tanto al usuario como a la persona a la que pagaron para ayudarles y proteger, en grave peligro”.

Más información Guardian.com

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