Este jueves la tienda departamental Macy’s llegó a un acuerdo con la procuraduría del estado de Nueva York, en los Estados Unidos, para terminar las demandas presentadas en su contra por discriminación racial en lo que se conoce como racial profiling.

Han sido varios los compradores afroamericanos que reclamaron que después de hacer sus pagos con tarjetas de débito o de crédito, son detenidos por personal de la tienda por supuestamente estar cometiendo un hurto, basado no en evidencia sino en el color de piel. La amplia mayoría de estas detenciones no terminan en imputaciones formales, aunque muchas de ellas llegaron a los tribunales en demandas por discriminación racial de las que la tienda defendió culpando a la policía y la policía declarando que actuó con información proporcionada por la tienda.

Finalmente Macy’s, como el mes pasado lo hizo otra tienda departamental, Barneys, llegó a un acuerdo para terminar con los procesos legales y además de haberse comprometido a pagar $650,000 dólares, llegó a un acuerdo con el procurador de Nueva York, Eric Schneiderman, de instrumentar nuevas políticas como entrenar a sus empleados, dar acceso a la policía a las cámaras de seguridad, investigar las quejas de los clientes y llevar un mejor registro de las detenciones que se realizan.

La tienda que ha recibido más quejas es la tienda insignia en la ciudad de Nueva York, en donde los empleados detuvieron a 1,947 personas mientras que en las otras tiendas en el estado se detuvieron a otras 6,000 personas.

El caso más conocido de este tipo de detenciones fue la del actor de la serie Treme de HBO, Robert Brown, quien después de haber comprado un reloj para su madre fue detenido por guardias de seguridad, esposado y acusado de fraude con tarjeta de crédito, pero sin haber sido imputado formalmente. El actor demandó a Macy’s y en ese caso también se llegó a un acuerdo el mes pasado.

Las quejas de estas detenciones fueron tantas que como estrategia de mercadotecnia la tienda exhibió en la pasada temporada navideña una Carta de Derechos del Consumidor, en la que se establecía que los empleados tenían prohibido detener a las personas por razón de raza, religión, orientación sexual y “apariencia o alguna característica personal o física”. Una carta de derechos que deja de ser una buena intención y se convierte con este acuerdo en una obligación legal.

Más información BBC

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