Derivado de un caso de abuso financiero a una persona de la tercera edad, se ha hecho un llamado al Congreso de Virginia, Estados Unidos, que reforma la ley para hacer obligatorio que los designados como albaceas de un testamento otorguen una fianza que respalde a los beneficiarios en caso de la administración indebida de los bienes.

El caso que ha llegado ante el poder judicial de Virginia y trascendido a los medios es el del matrimonio de Edward y Pearl Buckley, un matrimonio que no tuvo hijos y que sin embargo contaba con una gran red de familiares que los ayudaban y asistían cuando así lo necesitaron, desde antes de que Edward falleciera en 2008 y Pearl quedara ciega y con demencia senil.

Tras la muerte de Edward, el abogado James Kincheloe asumió el cargo de albacea de la sucesión de Edward y pidió a los familiares que le entregaran las chequeras de las cuentas bancarias, las llaves de la casa de los Buckley y el sello con la firma de Pearl, notificando a los familiares que a partir de ese momento él se encargaría no sólo de la administración de los bienes de la familia sino también del cuidado de la tía Pearl.

Pearl otorgó poder amplio al abogado Kincheloe para administrar sus bienes, fijándole una mensualidad de $9,750 dólares, lo que significaba tres veces el ingreso mensual de ella. Además, firmó un contrato con la entonces novia y posterior esposa del abogado, Heidi Pender, como su cuidadora, asignándole un sueldo de $35 dólares la hora. Así, por los 16 meses que tuvo vigencia este contrato, Heidi Pender cobró $165,000 dólares habiendo realizado un trabajo mucho menor que el cobrado, de acuerdo con los familiares. En ambos documentos consta como firma de Pearl el facsímil o sello de su firma, lo que pone en duda si Pearl entendió el alcance de los mismos o incluso si conocía de estos contratos.

Además, los familiares señalan ante la corte que la casa de la familia Buckley se empezó a llenar de personas extrañas y se hicieron transacciones financieras que beneficiaron a los familiares del abogado. Así, el hijo de Kincheloe recibió casi $36,000 dólares, un sobrino $33,000 dólares y varios asociados casi $50,000 dólares por supuestos trabajos realizados en la residencia de los Buckley.

Pearl Buckley falleció en 2009 y los familiares se enteraron de ello el día después de ocurrido el fallecimiento pues se les negó todo contacto con la anciana.

Irritados porque se les había negado contacto con su familiar e intrigados por los manejos financieros que se seguían realizando aún después de su muerte, los familiares decidieron contratar en noviembre de 2010 a un abogado para que supervisara la labor del abogado Kincheloe como albacea. Así supieron que la sucesión no había sido debidamente ejecutada y que el abogado no había completado el proceso ante la corte para el nombramiento de un auditor para supervisar la administración de los bienes.

Penalmente el abogado Kincheloe está acusado de haber robado por lo menos $460,000 dólares. Sobre esta acusación el mes pasado el abogado acordó con la fiscalía una declaración Alford según la cual no se admite culpabilidad pero se reconoce que hay suficiente evidencia para una condena. De ser encontrado culpable de este delito podría ser sentenciado a hasta 20 años de prisión.

Los familiares de los Buckley iniciaron un proceso para lograr que el abogado Kincheloe fuera retirado como albacea de la sucesión y ahora están en medio de otro proceso civil en que reclaman la mala administración de más de $800,000 dólares. La defensa de los Kincheloe, por supuesto, es acusar a los familiares de mal trato a la anciana, de negligencia en su cuidado y de robo, dejando a criterio del juez determinar quién dice la verdad, aunque la evidencia parece apuntar en contra del abogado.

De acuerdo con cifras del Centro Nacional sobre Abuso a la Tercera Edad, 41 ancianos de cada 1,000 dicen haber sufrido explotación financiera grave.

En el caso del estado de Virginia, el abogado de los familiares de los Buckley señala que este tipo de abusos podrían ser menos si la ley se reforma para hacer obligatorioa que el albacea de las sucesiones otorguen una fianza que pueda permitir la recuperación de los bienes e incluso prevenir la mala administración. Actualmente el otorgamiento de esta fianza es opcional, habiendo renunciado a ella los Buckley cuando nombraron albacea a Kincheloe.

Tanto el proceso penal como civil contra el abogado Kincheloe continúan ante el poder judicial, siendo este un caso que lamentablemente no es excepcional pues son varios los que se han reportado sobre el maltrato a personas de la tercera, como en su momento lo denunció ante el Senado de los Estados Unidos el actor Mickey Rooney quien falleció en abril de este año a los 93 años de edad.

Más información The Washington Post

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total, con crédito a miabogadoenlinea.net