Esta semana se han tomado en Europa importantes decisiones judiciales respecto de la posible legalización de la eutanasia, una en el Reino Unido y otras dos en Francia, en las que se hace un llamado al poder legislativo para revisar la legislación existente en la materia.

En el Reino Unido la decisión fue tomada por la Suprema Corte y si bien mantiene la legalidad de la prohibición de que los médicos ayuden a los pacientes a terminar con sus vidas, dispone que los jueces tienen la “autoridad constitucional” de declarar que la ley sobre el suicidio es inconstitucional respecto de los derechos humanos.

Al establecer su voto, el presidente de la Suprema Corte, Lord Neuberger, declaró: “El Parlamento tiene ahora la oportunidad de revisar si la sección 2 (de la Ley sobre Suicidio) debe ser mitigada o modificada, y si es el caso cómo, en el entendido de que, si no se revisa satisfactoriamente, hay una perspectiva real de que futuras y exitosas demandas de declaración de incompatibilidad se puedan hacer”.

Sobre este tema, el mes pasado se presentó una iniciativa en la Cámara de los Lores para legalizar la eutanasia activa permitiendo a los médicos administrar dosis letales de medicamentos a pacientes gravemente enfermos con una perspectiva de vida menor a seis meses. Si bien se trata ya de una oportunidad para legalizar la eutanasia, activistas consideran que la iniciativa es muy limitativa.

La decisión de la Corte se presentó respecto de tres casos, uno de ellos llevado por Jane Nickilson, la viuda de Tony Nickilson un hombre totalmente paralizado que una semana antes de morir perdió su caso ante el Tribunal Superior para ser asistido en la muerte. Jane Nickilson apeló esta decisión a nombre de su marido y gracias a ello el caso ha podido continuar hasta esta decisión de la Suprema Corte.

En Francia, por su parte, esta semana se presentaron dos veredictos sobre el tema. El primero del Consejo de Estado, tribunal administrativo de mayor instancia, que concedió permiso para finalizar la administración artificial de nutrientes e hidratación a Vincent Lombard, un paciente cuadripléjico en estado vegetativo desde el año 2008. La decisión no se ha ejecutado pues la Corte Europea de Derechos Humanos dictó medidas precautorias por las que se detiene la orden hasta que revisen el fondo del asunto, el cual ahora tiene prioridad. Estos proceso han sido impulsados por distintos miembros de la familia que se han enfrentado para decidir si Vincent Lombard debe seguir con vida o no.

La segunda decisión se presentó en un juzgado francés en el caso que se seguía contra Nicolas Bonnemaison, un médico de emergencias acusado de haber terminado con la vida de siete pacientes gravemente heridos entre marzo de 2010 y julio de 2011.

Después de un intenso proceso que inició a principios de este mes, el juez absolvió de todos los cargos al médico que de haber sido encontrado culpable enfrentaba una pena máxima de cadena perpetua.

La decisión judicial es una victoria no solo para el médico sino para el gobernante partido pues desde la campaña electoral el actual presidente Françoise Hollande había prometido impulsar cambios legislativos para que se permitiera el suicidio asistido en Francia.

En julio del año pasado el Consejo Consultivo Nacional de Ética de Francia rechazó la eutanasia en donde el médico entrega deliberadamente al paciente con enfermedad terminal un medicamento letal para poner fin a su vida, como funciona en Suiza a través de la Clínica Dignitas. Sin embargo este órgano consultivo del estado en materia de ciencia y salud aprobó la eutanasia pasiva en la cual a petición del paciente se puede terminar el tratamiento y los actos tendientes a rehidratar y nutrir al paciente, lo que abrió la puerta para que se presentara una iniciativa de ley en la materia.

Son varios los países que bajo la filosofía actual de los derechos humanos empiezan a moverse desde los cuidados paliativos que implican la decisión del paciente para no recibir tratamiento, hacia la legalización de la eutanasia que es un medio activo para poner fin a la vida de una persona que está en sufrimiento. Tal es el caso de Quebec, Canadá, que a principios de este mes aprobó la ley en la materia y de Bélgica que en febrero legalizó la eutanasia para menores de edad.

Más información Guardian, The Local, ECHR

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