Desde hace dos años, cuando se denunció a Togo como el principal centro de exportación de colmillos de elefante, el gobierno de este país africano ha emprendido serias acciones para terminar con este comercio ilegal. Una de ellas es la utilización de pruebas de ADN para determinar el origen de los colmillos que son decomisados y poder alertar a los países donde ocurre la cacería ilegal de elefantes y actuar en conjunto para evitarla.

Entre agosto de 2013 y enero de este año, las autoridades han decomisado alrededor de 4.5 toneladas de marfil lo que ha llevado al arresto de 18 personas. El mayor decomiso se realizó en enero de este año cuando las autoridades encontraron en el puerto de Lome 3.8 toneladas listas para ser enviadas a Vietnam.

Otro decomiso importante fue realizado el año pasado cuando se encontraron 700 kilos de marfil en la residencia en Lome de Emile N'Bouke, un nacional de Togo de 58 años de edad, quien está siendo juzgado actualmente, esperándose que el veredicto se rinda esta misma semana. Junto con N’Bouke están siendo procesados otros tres traficantes. Otras personas que han sido arrestadas comparecerán ante los tribunales de Togo a más tardar a finales del próximo mes, de acuerdo con declaraciones de uno de los jueces.

La cacería ilegal de elefantes para retirarles los colmillos es un problema importante en África en donde según cifras de grupos conservacionistas tan solo en 2012 se mataron 22,000 elefantes (uno de ellos trofeo de foto del rey de España), por lo que se estima que el 20 por ciento de los elefantes del continente africano podría desparecer en una década si no se ataca decididamente la cacería ilegal.

El comercio de marfil quedó prohibido en 1989 bajo la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, CITES, que es un acuerdo internacional concertado entre los gobiernos con la finalidad velar por que el comercio internacional de especímenes de animales y plantas silvestres no constituya una amenaza para su supervivencia.

Los elefantes son una especie en peligro de extinción pues se calcula que en 1900 existían más de 10 millones de estos mamíferos, 1.2 millones en 1980 y actualmente unos 500,000. Pero en países de Asia los colmillos de elefante son muy solicitados no solo con fines decorativos, sino también con fines de salud, lo que lo convierte en un lucrativo negocio.

Las autoridades de Togo siguen realizando inspecciones aleatorias en las principales ciudades del país para evitar el comercio ilegal de marfil.

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