Una mujer británica de 24 años está peleando ante la Comisión Europea de Derechos Humanos su último recurso para que el poder judicial inglés revierta una sentencia en donde la declaran incapaz para cuidar de su hija.

 

Desde que la niña nació prematuramente, las enfermeras expresaron dudas sobre la capacidad de la madre de cuidar de la menor, de manera que cuando la bebé abandonó la unidad de cuidados intensivos, se nombró a una psicóloga para dar seguimiento a los cuidados maternales que se prodigaban a la menor. Y esta profesionista determinó que la madre tenía serias limitaciones para proveer los adecuados cuidados a la niña. Es decir, la catalogó como estúpida. (En México hay quienes abogan por el cambio de estos términos en la legislación civil por considerarlos ofensivos, sin embargo, estúpido se define por la Real Academia de la Lengua Española como falto de inteligencia sin ser un término peyorativo).

En subsecuentes evaluaciones hubo quienes determinaron que la madre está en el límite entre una inteligencia normal y una subnormal. Sus defensores argumentan, sin embargo, que ella tienen la capacidad de razonar y entender los procesos legales que está atravesando, pero que al considerarla en el límite de la inteligencia “normal” ni siquiera le han permitido que se represente o busque representación directamente ya que fue declarada incapaz. Esto es, jurídicamente es una persona con capacidad de goce pero no de ejercicio que es la que se adquiere usualmente con la mayoría de edad.

 

La última resolución de un juez de lo familiar redujo las visitas de la madre a su hija, que cumplió tres años, de cada quince días a visitas mensuales y la madre sabe que en el momento en que la niña sea colocada en un hogar adoptivo las posibilidades de volver a verla serán prácticamente nulas.

 

La familia de la madre ha solicitado ante la Corte la custodia de la niña pero se ha rechazado por varias razones, desde la edad de los padres hasta la “holgazanería” del hermano, actualmente de 27 años, en los años de escuela.

 

La Comisión Europea de los Derechos Humanos está revisando la apelación de este caso que corre contra reloj, ya que si la niña es entregada en adopción, de acuerdo con las leyes, se tratará de una decisión irreversible.

 

El estado siempre debe velar por el bienestar de los más desprotegidos, en este caso los niños. Sin embargo hay oportunidades en que por querer proteger demasiado se les deja en estado de indefensión, como esta niña que está siendo forzada a crecer y vivir alejada de una madre que podrá no ser muy inteligente pero que la ha provisto de lo necesario hasta este momento y que sigue dando la pelea por considerar la decisión de la corte de los familiar una decisión altamente injusta.

 

Fuente Times on Line
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