El Tribunal Constitucional de Perú declaró infundada la demanda de amparo interpuesta por un transexual en contra el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC), que le negó el cambio de género de masculino a femenino en su Documento Nacional de Identidad (DNI) y en su acta de nacimiento.

El proceso inició hace casi seis años, cuando esta persona logró que su nombre fuera modificado en el DNI, pero no así el género, por lo que el asunto llegó hasta ésta última instancia.

En su demanda de amparo el quejoso presentó como argumento para determinar como inconstitucional la negativa del RENIEC para cambiar el género en su DNI,  la "teoría del sexo psicosocial", que considera el sexo como un dato del mismo rango científico que los datos biológicos, por lo que si el sexo morfológico no coincide con el psicológico, debe prevalecer el sexo psicológico, aunque reconocía que no existe un consenso científico sobre el tema, por lo que el Derecho "debe enfrentarse a esta situación sin la certeza de la ciencia".

En su resolución, el Tribunal Constitucional determinó que mientras no haya certeza científica de que la cirugía transexual es el tratamiento más eficaz para el transexualismo y que, realizada ella, debe prevalecer legalmente el sexo psicológico sobre el biológico, el Derecho no puede abandonar la realidad científica de que el sexo de la persona es su sexo biológico.

Esto en concordancia con el artículo 103 de la Constitución Política del Perú que establece que las leyes especiales, siguen a “la naturaleza de las cosas, pero no por razón de las diferencias de las personas”.

Para reforzar su argumento el Tribunal Constitucional retoma la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (International Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems) que clasifica el transexualismo como parte de los trastornos de la personalidad y del comportamiento, especialmente un desorden sobre la identidad de género ((ICD-10), F64.0].

Así, al no existir un caso de intersexualidad o hermafroditismo que hubiese motivado algún error al registrar el sexo, la demanda se declaró infundada.

Este documento define al transexualismo como “El deseo de vivir y ser aceptado como un miembro del sexo opuesto, por lo general acompañado por una sensación de incomodidad con o inapropiado del, propio sexo anatómico, y el deseo de tener una cirugía y tratamiento hormonal para que el cuerpo de uno sea tan congruente como sea posible con uno del sexo preferido”.

A juicio del Tribunal Constitucional, la pretensión de la parte demandante se identifica con la tendencia intenta romper con el modelo que afirma que el Derecho debe proteger jurídicamente lo que viene dado por la naturaleza humana, para ir hacia un modelo conforme al cual el género es siempre construido culturalmente y no debe respetar necesariamente la naturaleza.

Se trata, pues, de una discusión filosófica-jurídica sobre los modelos que adopta el ordenamiento jurídico en las relaciones entre naturaleza y cultura, biología y Derecho.

El demandante cuenta con un documento de identidad expedido por España al obtener su residencia en ese país, en el que se le reconoce como mujer.

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