En un juicio que ha elevado voces de protesta no solo en el mundo occidental sino dentro de los mismos países asiáticos, en Birmania, también conocida con Myanmar, se enjuicia a la líder opositora Daw Aung San Suu Kyi por haber violado los acuerdos de su arresto domiciliario.

 

Esta mujer de 62 años es líder opositora a la junta militar que gobierna su país y desde 1990 ha estado bajo arresto domiciliario de manera intermitente, controlada en sus movimientos por el gobierno. Debido a su lucha pacífica a favor de la democracia en Birmania obtuvo el Premio Nóbel de la Paz en 1991.

 

El arresto domiciliario al que ha estado confinada desde hace 6 años, tenía como fecha de terminación el 27 de mayo por lo que se piensa que este nuevo juicio es solo una excusa del gobierno para volver a recluirla frente a las próximas elecciones del país.

 

Se le acusa de haber violado las condiciones del arresto cuando aprehendieron a un ciudadano estadounidense, John Yettaw, nadando en el lago de acceso al hogar de la líder opositora. Según el arresto domiciliario ella no puede recibir visitantes extranjeros. Incluso se ha negado la visita de diplomáticos y en las raras oportunidades en que se ha autorizado la visita de funcionarios de la ONU, siempre ha habido algún funcionario de la junta militar regente como testigo de la reunión.

 

Ha trascendido que Yettaw, por motivos poco claros, visitó la casa de Aung San Suu Kyi sin el conocimiento ni autorización de ella, por lo que se considera que las acusaciones en su contra son infundadas.

 

No se sabe cuanto pueda durar este juicio al que no se ha permitido el acceso de la prensa internacional ni de diplomáticos que puedan interceder por el bienestar de la líder opositora. Solamente se permitió el acceso del cónsul de los Estados Unidos para visitar a John Yettaw, quien junto con la líder opositora y dos mujeres birmanas que estaban en la casa, se enfrentan en juicio.

 

Como protesta por este juicio, Estados Unidos endureció el embargo contra Birmania y la Unión Europea ya se pronunció también por el endurecimiento de sus políticas hacia este país.

 

Y mientras se efectúa el juicio, las calles aledañas a la prisión y juzgados están fuertemente custodiadas para evitar manifestaciones masivas de apoyo a la líder. 

 

Fuente New York Times
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