Sólo tomó 20 minutos a un jurado de una corte de Cardiff, capital de Gales en el Reino Unido, absolver a Andrew Woodhouse, un hombre que al defender su propiedad de un robo lesionó a uno de los ladrones, fracturándole ambas piernas y un brazo.

El jurado determinó que este hombre había actuado en legítima defensa cuando una noche al sonar la alarma de su negocio de jardinería, salió de la cama y enfrentó a dos hombres que estaban robándole diésel. Uno de los asaltantes iba armado, pero Andrew Woodhouse los enfrentó con un tubo dejando a uno de ellos lastimado y reteniendo al otro hasta que llegó la policía.

Ambos asaltantes, de 53 y 32 años, fueron imputados por robo además de que fueron multados con 75 libras esterlinas cada uno de ellos. Pero la fiscalía también presentó cargos contra Andrew Woodhouse por las lesiones ocasionadas al asaltante, calificando su proceder como una agresión ilegal e irracional.

Durante el juicio Andrew Woodhouse declaró que nunca tuvo la intención de lesionar tan severamente a su agresor, pero que tras varios robos sufridos su negocio estaba cercano a la bancarrota por lo que decidió defender vigorosamente su propiedad, una postura con la que los miembros del jurado estuvo de acuerdo, concluyendo que el empresario había actuado en legítima defensa.

Por la acción de este hombre, los dos asaltantes están siendo procesados y al parecer el que haya puesto fuera de circulación a los ladrones fue también factor clave en la decisión del jurado.

Más información The Guardian

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