Un juez del Alto Tribunal de Londres condenó a una mujer, Bárbara Fari, a tres meses de prisión por haber exagerado las lesiones que sufrió tras haberse caído en una calle debido al pavimento disparejo.

 

Bárbara Fari, de 60 años de edad, se lastimó la rodilla, pero tras recibir la oferta de una compensación por 7,500 libras esterlinas llevó su caso ante tribunales exigiendo una compensación por 750,000 libras alegando graves lesiones.

 

Ese caso fue desechado en octubre de 2012 por el juez que lo conoció pues fue evidente que la documentación médica presentada por esta mujer era fraudulenta y que la lesión no correspondía con lo que decía. La decisión se basó en un video en que se mostraba una gran diferencia del estado físico de esta mujer entre cómo se presentó a los exámenes médicos y cómo salió de su casa.

 

El caso no terminó cuando se desechó la demanda de compensación ya que se presentaron acusaciones penales en contra de ella y de su esposo por intentar hacer un fraude al exagerar las lesiones.

 

Así, el juez del caso concluyó que hubo la intención por parte del matrimonio de cometer un fraude a la organización responsable de la zona residencial donde Bárbara Faris sufrió la caída y ambos fueron condenados a prisión, ella a tres meses y él a dos meses, suspendidos por 12 meses lo que significa que él no irá a prisión salvo que dentro del mencionado plazo cometa un nuevo delito.

 

Bárbara Faris, quien es analfabeta, negó saber que los abogados que la representaron estaban exagerando sus lesiones y dijo que solo había firmado documentos legales que no le habían sido explicados. Sin embargo el juez desechó esta defensa aduciendo que ella era una mujer de carácter “fuerte y dominante” que activamente impulsó su caso mintiendo a los médicos sobre los síntomas derivados de la lesión.

 

Conocida la sentencia, el abogado de esta mujer y de su esposo pretendió suavizar la sentencia argumentando que ellos son el sostén de una familia de 13 hijos que están entre los 15 y 24 años de edad, y que reciben ayuda del estado para sostenerse pues el marido está desempleado, por lo que ausentarse del hogar para cumplir la sentencia significaría un grave problema para la familia.

 

Pese al argumento, el juez mantuvo su condena por lo que si Bárbara Faris no presenta una apelación antes del 29 de noviembre o el caso es desechado, tendrá que presentarse ante las autoridades para empezar a cumplir su tiempo de prisión.

 

Y todo comenzó por una calle mal pavimentada.

 

 

Más información Guardian

 

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