En el Congreso de California se presentó una iniciativa de ley para penalizar lo que se ha denominado como “revenge porn”, venganza con porno, y que es subir a la red fotografías íntimas de una ex pareja.

 

La iniciativa fue presentada por el senador Anthony Cannella y con ella se pretende otorgar herramientas a las víctimas de estas acciones para que procedan penalmente en contra de quien colocó sus fotografías en la red, una acción que es equiparada al acoso.

 

De ser aprobada la iniciativa como se ha presentado, en California sería un delito colocar fotografías en la red de una persona desnuda o semidesnuda, aún si la persona de la imagen lo consiente, siempre que haya intención de ocasionar angustia emocional y se castigaría con pena de hasta seis meses en prisión y/o una multa de hasta $1000 dólares.

 

Se trata de una iniciativa que ha atraído la atención de expertos en derecho puesto que se generan numerosas cuestiones particularmente en materia de propiedad y derechos sobre las imágenes al plantearse las dudas de si las fotografías pertenecen a la persona que las tomó o a la persona que en ellas aparece y si el poseedor de la fotografía posee físicamente la imagen o también su contenido, y por tanto el derecho o ausencia del mismo para subir las fotografías en la red, aunado al derecho de “publicación” que organizaciones de derechos humanos parecen estar dispuestas a defender. Por esto es crucial establecer que el delito se configuraría a partir de la intención de causar un daño.

 

Para el senador Cannella, sin embargo, la situación es muy clara y se debe empezar a proteger a las víctimas de este delito pues este tipo de acciones puede generar daños irreparables.

 

La iniciativa presentada parte de la petición realizada por una mujer que fue víctima del “revenge porn”, Holly Jacobs, cuya fotografía, que ella envió a su novio, apareció en su perfil de Facebook un mes después de terminada la relación sentimental. La fotografía se hizo viral y en menos de un año estaba en más 200,000 sitios web con el nombre de Holly, correo electrónico y número de teléfono. Su acción legal fue por la vía civil contra el novio, por la que no logró mucho pues él alegó que su computadora había sido intervenida, y no logró que las fotografías fueran retiradas de la red. Holly Jacobs declara que incluso consideró el suicidio.

 

El caso de Holly Jacobs, sin embargo, no es único. Hay sitios web especialmente diseñados para albergar estas fotografías y que han dado batalla para evitar ser obligadas a retirar las imágenes. Un ejemplo es IsAnyoneUp.com que no solo permitía subir la imagen sino también el nombre de la persona y otros datos y que llegó a atraer más de 300,000 hits por día. Finalmente este sitio fue cerrado el año pasado por la presión de iniciar acción legal en su contra.

 

Actualmente existe la aplicación Snapshot que permite enviar y recibir imágenes, las cuales, sin embargo, se “destruyen” en unos pocos segundos. Sin embargo la empresa que creó la aplicación reconoció que existe forma de recuperar las imágenes destruidas.

 

El problema del “revenge porn” ha sido posible gracias a la práctica del sexting que es precisamente el tomarse fotografías íntimas y enviarlas por medios electrónicos. Sin embargo el senador Cannella es enfático al rechazar que el “revenge porn” sea culpa de la víctima por haberse tomado la fotografía, lo que dice que es equivalente a culpar a una persona violada diciendo que ella lo pidió.

 

Pese a que en otros países el “revenge porn” no es delito, la acción se ha equiparado a otros delitos como en Suecia donde el pasado mes de junio dos adolescentes fueron encontradas culpables de difamación agravada por abrir un perfil de Facebook para que se colocaran este tipo de imágenes.

 

La iniciativa en California no resuelve, sin embargo, otro problema importante que es el retiro de las imágenes de la red, un asunto que se sigue debatiendo actualmente desde varios frentes y que exigiría la existencia de convenciones internacionales que obligaran a los sitios web de cualquier lugar del mundo a retirar las imágenes indeseadas.

 

 

Más información LA Times

 

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