El viernes de la semana pasada el gobierno federal australiano dio a conocer los resultados de un estudio que se hizo sobre la muerte de 99 aborígenes que estaban en custodia o en prisión.

 

Se trata de un estudio que tomó cuatro años en ser realizado por una comisión gubernamental y que analiza el sistema penal de justicia del país en relación con los aborígenes.

 

Los resultados de este estudio causaron alarma entre los líderes aborígenes y la academia quienes señalaron que el significativo incremento de prisioneros indígenas y el alto índice de muertes de detenidos son señales inequívocas de que el sistema judicial de Australia está en crisis.

 

En el reporte se señala que en las pasadas dos décadas el número de indígenas australianos en prisión se ha duplicado y actualmente existen más de 8000 aborígenes encarcelados.

 

En otro estudio el Instituto Australiano de Criminología detalló la muerte en prisión de 325 australianos indígenas ocurridas desde 1991. Si bien concluyó que no hay mayor propensión actual de que fallezcan más aborígenes que no aborígenes, resaltó que los números podrían indicar que nuevamente se están elevando los índices de muertes por año de detenidos indígenas.

 

Estos fallecimientos ocurren generalmente por causas naturales, pero los aborígenes suelen fallecer a menor edad que los no aborígenes detenidos, probablemente por su precario estilo de vida y la pobreza y marginación en que muchos siguen viviendo particularmente en los Territorios del Norte, provincia en que predomina la población aborigen.

 

El reporte de la comisión también señala que el 97 por ciento de los delincuentes juveniles detenidos en los Territorios del Norte son aborígenes duplicando la cifra del porcentaje que representaban en 2007. En otras provincias como Australia del Oeste, los delincuentes juveniles aborígenes suman dos tercios de los detenidos. En este sentido cifras de la Universidad Tecnológica de Sídney indican que los jóvenes aborígenes son detenidos 31 veces más que los jóvenes no aborígenes.

 

Estas cifras llevan a otra que indica que las cárceles de Australia del Oeste existe una proporción entre indígenas y no aborígenes de 18.3, mientras que en el resto del país la proporción es de 11.

 

La profesora Larissa Behrent de la Universidad Tecnológica de Sídney declaró que desde 2007 existen las recomendaciones para Australia del Oeste para hacer frente al problema de las detenciones de indígenas pero no han sido seguidas adecuadamente.

 

En este estudio que tuvo un costo de 40 millones de dólares australianos, la comisión encargada de su realización concluyó que hay demasiados aborígenes en custodia, muy seguido, lo que a juicio del Instituto de Criminología significa que hay una “sobrerrepresentación de personas indígenas en cada etapa del proceso penal”.

 

 

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