Un video tomado clandestinamente en el orfanato Mazanovsky en la región de Amur, en Rusia, ha generado un nuevo debate sobre el sistema de cuidado de niños huérfanos o abandonados y sobre las recientes restricciones a las adopciones internacionales.

 

En el video se puede ver a cuidadores del orfanato golpeando y torturando a siete niños de entre 7 y 10 años de edad. Los cuidadores son adolescentes.

 

Tras haberse hecho viral el video las autoridades rusas declararon que el director de la institución fue despedido y que ya iniciaron acción penal en contra de dos de estos adolescentes, aunque en contra de un tercer cuidador, un niño de 15 años, no se iniciará acción penal debido a su edad.

 

Lo terrible de este caso es que los “cuidadores” son también huérfanos, producto del sistema.

 

Un empleado de Mazanovsky declaró a los medios de manera anónima que los golpes son comunes en el orfanato y que no se trata de ningún secreto e incluso relató una conversación que tuvo con una cuidadora que dijo haber sido golpeada de niña por lo que también ella golpearía a los niños.

 

De acuerdo con Pavel Astakahov, Ombudsman de los derechos de la infancia, existen en Rusia unos 650,000 niños en orfanatos, aunque muchos de ellos no son huérfanos sino que ha sido abandonados por sus padres.

 

Mientras tanto, el poder legislativo aprobó en diciembre pasado una ley en la que queda prohibida la adopción de niños rusos por estadounidenses y la cual fue emitida en represalia por una ley estadounidense que prohíbe la entrada al país a funcionarios rusos vinculados con el caso del abogado Sergei Magnitsky fallecido en prisión. Con esta ley se evitó que se concretaran muchas adopciones que ya estaban en proceso.

 

Además, Vladimir Putin declaró que está considerando proponer que se prohíban también las adopciones internacionales de parejas del mismo sexo, cerrando también otra oportunidad para que los niños institucionalizados puedan encontrar un hogar.

 

Probablemente los adolescentes serán condenados a largos años en prisión, cuando ellos mismos son víctimas de un sistema en donde impera la crueldad y la violencia hacia los niños. Un problema que no se resuelve corriendo al director de una institución o con una visita de cortesía del primer ministro a un cuidado orfanato de Moscú.

 

 

Más información Guardian

 

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