En Zaragoza, España, un juez de primera instancia falló en contra de una aseguradora por haber discriminado a un niño adoptado al no haberlo incluido debidamente en la póliza familiar de gastos médicos.

 

El juez consideró que la aseguradora Caser había vulnerado los derechos constitucionales del menor, quien desde la fecha de la adopción tiene los mismos derechos que cualquier otro hijo de la familia.

 

En este caso la familia adquirió con la aseguradora un seguro de gastos médicos en febrero de 2007. En ese momento la familia estaba conformada por el padre, la madre y una hija biológica. En 2011 la pareja adoptó a un niño chino de 9 meses y diez días después de la adopción dio aviso a la aseguradora para que lo incluyeran en le póliza familiar.

 

El niño padece labio leporino y paladar hendido de carácter congénito, a cuyos tratamientos la aseguradora se rehusó bajo la premisa de que la póliza no cubría a los niños adoptados. Basaron su argumento en que si las condiciones de la póliza no mencionaban expresamente que cubría como parte de la familia a un niño adoptado, debía entenderse que ese supuesto quedaba excluido.

 

La familia inició el tratamiento de su hijo y demandó a la aseguradora por incumplimiento de contrato argumentando que la cobertura sanitaria existía y que no debió haber sido negada al niño adoptado porque formaba ya parte de la familia.

 

Demostraron de esta forma haber cumplido con las condiciones establecidas en el contrato de seguro que condicionan la cobertura al aviso que se haga del nacimiento del nuevo hijo en un plazo de 30 días. Dado de alta el nuevo hijo tiene derecho a ser incluido en la póliza de la madre con todos los derechos y obligaciones y sin exclusión de posibles enfermedades o deformaciones congénitas desde el momento del nacimiento al cual se retrotrae el inicio de la vigencia de la cubertura.

 

El juez estuvo de acuerdo con la familia, y declaró que la mención expresa de que la póliza incluye a los hijos adoptados no es necesaria puesto que en España los niños, desde el momento de la adopción, adquieren los mismos derechos de filiación que los hijos biológicos.

 

Al dictar el fallo el juez encontró culpable de discriminación a la aseguradora y la condenó a pagar los gastos médicos en que la familia ha incurrido para tratar a su hijo menor, 19.488 euros al momento de dictarse sentencia, y a cubrir los gastos futuros hasta la completa corrección de la malformación congénita del menor.

 

 

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