Un jurado que actuó en un caso en el Tribunal Superior de Plymouth, Massachusetts, Estados Unidos, acordó otorgar una indemnización de 63 millones de dólares a la familia de una niña que desarrolló una reacción alérgica al medicamento Motrin hace diez años.

 

La cantidad señalada como indemnización es inusualmente alta y dispone que se entreguen 50 millones de dólares a la niña y 6.5 millones a cada uno de los padres. La decisión, sin embargo, debe ser revisada por el juez del caso.

 

La demanda se presentó contra la farmacéutica Johnson & Johnson y la división que fabrica el medicamento en cuestión, McNeil Consumer & Pharmaceuticals, quienes fueron encontrados culpables de no haber advertido sobre los potenciales efectos secundarios de las versiones de Motrin que se venden sin receta.

 

Quién sufrió los efectos negativos del medicamento es Samantha Reckis, quien cuando tenía siete años, tras mostrar signos de fiebre, consumió Motrin administrado por sus padres. Al seguir tomando el medicamento presentó ampollas y fatiga, síntomas de una condición denominada necrólisis epidérmica tóxica, conocida por sus siglas NET, que es una enfermedad cutánea grave provocado por la reacción a un medicamento. Samantha Reckis, ahora de 17 años, quedó ciega a causa de esta condición y se agota muy fácilmente.

 

El Motrin es ibuprofeno y se trata de un medicamento que se suele administrar a los niños cuando presentan fiebre alta o constante.

 

Pese a que voceros de Johnson & Johnson declararon que la familia Reckis “había sufrido una tragedia que lamentaban profundamente”, hicieron saber que estaban en desacuerdo con la decisión del jurado porque estos efectos son muy raros y es difícil determinar el verdadero origen de la reacción alérgica. Por ello no se descarta que tomen acciones legales y la compañía apele el veredicto.

 

 

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