En diciembre del año pasado, diez científicos británicos pidieron al primer ministro que otorgara un perdón póstumo al brillante matemático Alan Turing, pionero de de la inteligencia artificial.

 

Alan Turing fue condenado en 1952 bajo la sección 11 de la Ley Penal de 1885 por indecencia al haberse involucrado en actos homosexuales consentidos. Se trata de la misma disposición por el que el escritor Oscar Wilde fue sentenciado a finales del siglo XIX.

 

Para evitar la pena de cárcel se estableció en la sentencia de Turing que se sometiera a una castración química, método en el que le inyectaban hormonas sintéticas femeninas, un tratamiento que le produjo impotencia y ginecomastia, es decir, el crecimiento de las glándulas mamarias en el hombre. Un tratamiento que terminó en el suicidio de Turing a los 41 años quien comió una manzana envenenada con cianuro.

 

Durante la Segunda Guerra Mundial Alan Turing ayudó a descifrar los códigos nazis, especialmente de la máquina Enigma, además de haber diseñado uno de los primeros computadores programables digitales entre otros muchos logros.

 

Ahora la comunidad de científicos, entre cuyas firmas se encuentra la del físico Stephen Hawking, pide nuevamente al gobierno británico el otorgamiento de un perdón póstumo para Turing, apoyando también una iniciativa que John Sharkey, otro de los firmantes de la carta, introdujo el verano pasado a la Cámara de lo Lores buscando este perdón.

 

Peticiones sobre el perdón a Alan Turing se han presentado en diferentes ocasiones, una de ellas en 2009 en que se presentó una petición electrónica con numerosas firmas. En ese año el entonces primer ministro Gordon Brown se manifestó terriblemente apenado por la condena a Turing pero no otorgó el esperado perdón póstumo.

 

A otra petición electrónica, el ministro de justicia, Tom McNally, respondió en febrero de este año que Turing no podía ser perdonado porque por injusta que hoy se considere la ley, él fue justamente condenado bajo las leyes vigentes en su época.

 

Analistas jurídicos esperan que esta nueva petición finalmente obtenga el ansiado perdón, no porque haya sido firmada por el profesor Hawking, sino porque existe una nueva ley de 2012 en la que se establece que una persona condenada por homosexualidad puede solicitar al secretario de estado que esa condena sea desconocida con los efectos legales de que se eliminen los antecedentes penales de esa personas con referencia a ese delito. La disposición, sin embargo, solo aplica para personas vivas por lo que específicamente no prevé el perdón póstumo, aunque tampoco limita expresamente la facultad del secretario de otorgar el perdón de manera póstuma.

 

Esta facultad del secretario debe ser ejercitada conforme a la Convención Europea de Derechos Humanos, la cual no permite la persecución penal de actos homosexuales consentidos entre dos personas mayores de edad y Gran Bretaña firmó dicha Convención antes de la condena a Turing.

 

A juicio de dos especialistas en derechos humanos, Alex Bailin y John Harford, estos son argumentos legales suficientes para que ejerciendo esta facultad discrecional esta vez se otorgue el esperado perdón a Alan Turing y se elimine de su historia sus antecedentes penales.

 

Hasta el momento, sin embargo, el gobierno británico no se ha pronunciado sobre el particular.

 

 

Más información Guardian

 

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