La próxima semana los ciudadanos checos elegirán por primera vez desde la Revolución de Terciopelo de 1989 a su presidente. Hasta ahora el presidente era nombrado directamente por el Parlamento.

 

El poder ejecutivo de la República Checa reposa sobre el presidente, jefe de estado, y el primer ministro, jefe de gobierno, quien a su vez forma parte del Parlamento.

 

La República Checa, antes conocido como Checoslovaquia, fue la última democracia que se mantuvo en Europa central y del este después de 1933 y hasta 1948 cuando el país, después de un golpe de estado, se transformó en un estado comunista.

 

En 1989 ocurrió el colapso del régimen comunista y la Revolución de Terciopelo en Checoslovaquia, un movimiento pacífico que reinstauró la democracia en el país. Derivado de este movimiento, el 1° de enero de 1993 el país se dividió en dos, la república Checa, con capital en Praga, y la República Eslovaca o Eslovaquia cuya capital es Bratislava.

 

Desde la Revolución de Terciopelo, el presidente era nombrado por el Parlamento un período de cinco años sin posibilidad de reelección por un tercer término. Así, los presidente de este país han sido Václav Havel y el actual presidente Václav Klaus, cuyo segundo término concluye el próximo 6 de marzo, fecha en que tomará posesión el presidente elegido por los voto directo de los ciudadanos.

 

El presidente checo tiene importancia política  pues existen varios poderes que deben ser ejercidos conjuntamente entre el presidente y el primer ministro por lo que a diferencia de otras democracias europeas, no es solo una figura simbólica. Entre estas facultades están el nombramiento de jueces de menor instancia, el uso del ejército y resoluciones en materia exterior.

 

Por si solo, el presidente tiene el poder de veto por lo cual puede regresar al Parlamento las leyes aprobadas salvo que se trate de reformas constitucionales. Además es él quien nombra a los ministros de la Corte Suprema y de la Corte Constitucional, así como a miembros del consejo del Banco Nacional Checo y bajo ciertas circunstancias tiene la capacidad de disolver la Cámara de Diputados.

 

Los analistas prevén que existirá una segunda vuelta de la elección, a celebrarse el 25 y 26 de enero, y que será entre dos ex primer ministros, Jan Fisher y Milos Zeman, éste último a la cabeza en las encuestas y quien dice que está a favor de la Unión Europea, a diferencia del actual presidente, pero en contra de que desde Bruselas se regulen asuntos como los sanitarios.

 

Así que este año comienza con cambios en la República Checa y ya se verá de los resultados de las elecciones del 11 y 12 de enero si hay necesidad de la segunda vuelta y quien resultará el primer presidente electo del país.

 

 

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