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La tecnología no debería suponer un dolor de cabeza para nadie. Sin embargo, al estar al alcance de todos, se empieza a convertir en un verdadero problema en el sistema judicial de los Estados Unidos.

 

Esta misma semana se tuvo que anular en Florida un juicio federal relativo a la distribución de drogas, debido a que 8 de los miembros del jurado obtuvieron mayor información del caso a través de búsquedas en Internet.

 

De acuerdo con el sistema legal de aquel país, el jurado debe decidir sobre la evidencia que se presente dentro de la Corte, de ahí que el mismo sistema imponga reglas muy claras tanto para la defensa como para la fiscalía y el propio juez sobre la evidencia que es aceptable presentar y la que puede resultar perjudicial para llegar a un veredicto justo.

 

Anteriormente era más fácil controlar la información que recibían los miembros del jurado, pero hoy en día están a un teléfono de distancia del exterior de las cortes, lo que les permite buscar información adicional a medida que se van presentando las evidencias.

 

Las búsquedas se presentan para obtener información sobre los abogados, los testigos, la evidencia presentada como mapas, tiempo para recorrer distancias, empleo de armas, conocimientos de términos legales, etcétera.

 

Muchos casos han tenido que ser declarados nulos por error del jurado (mistrial es el término legal en inglés), lo que implica no solo pérdida de tiempo sino también de dinero ya que cada juicio tiene un elevado costo.

 

Pero hay otros juicios que al no ser anulados otorgan elementos suficientes a la defensa para apelar la sentencia. Por ejemplo, en Arkansas durante un juicio civil en que se condenó a pagar a una empresa de materiales de construcción a $12 millones de dólares, los abogados apelaron esta sentencia con fundamento en que uno de los miembros del jurado filtró información al exterior a través de Twitter. Las leyes imponen también la obligación al jurado de guardar silencio sobre el caso y no compartir información en tanto no sea dictada sentencia.

 

Y están también los casos en que se ha seguido el curso del proceso y no han enterado al juez de que uno o varios miembros del jurado buscaron información en Google, por ejemplo. Se cree que estos casos son muchos, lo que pone en tela de juicio la legitimidad de ellos.

 

Se ha planteado la necesidad de que los jueces expongan a los miembros del jurado las prohibiciones de la manera más clara posible en cuanto a la búsqueda o comunicación de información, antes de que inicie el juicio, explicando que se pone en riesgo todo el proceso cuando se falta a estas reglas. Sin embargo, muchos jueces no lo pueden exponer tan claramente porque significa también estar proporcionando información relativa al caso que pudiera ser perjudicial para el mismo.

 

Otro han optado por confiscar los celulares y demás gadgets de los miembros del jurado mientras permanecen en las instalaciones de la Corte, y aunque ello soluciona en parte el problema, no asegura que en sus casas estas personas designadas en los casos busquen la información que crean pertinente para emitir un veredicto.

 

Mientras los casos anulados sigan siendo relativamente pocos, esta situación podrá pasar un tanto desapercibida. Pero las cifras de anulación se están incrementando lo que requerirá en algún momento que se encuentre una solución que no se encuentra nada fácil para los juristas.

 

Fuente New York Times

 

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